VIÑETAS LATINOAMERICANAS

Brasil y la ola naranja

Rafael Rojas. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Rafael Rojas. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

Luego de los triunfos electorales de la derecha en Perú y Colombia, la nueva orilla de la ola naranja latinoamericana se ubica en Brasil, en pocas semanas. No serán éstas, únicamente, unas elecciones presidenciales: también contendrán los congresistas federales, los candidatos a los gobiernos de los estados y los miembros de las asambleas legislativas regionales.

Lula da Silva se enfrentará a Flávio Bolsonaro, hijo de Jair, el líder de la derecha brasilera, quien gobernó entre 2019 y 2023 y que actualmente está condenado por intento de golpe de Estado por el Supremo Tribunal Federal de Brasil. Bolsonaro hijo ha hecho campaña con las banderas de Bolsonaro padre, pero su popularidad está por debajo de los índices históricos del líder del Partido Liberal.

La mayoría de las encuestas da una ventaja de unos cinco puntos porcentuales a Lula por encima de Flávio Bolsonaro. Es muy escasa la diferencia a casi tres meses de las elecciones. Lula, que acaba de cumplir 80 años, dobla en edad al hijo de Bolsonaro, quien está haciendo una campaña agresiva entre la juventud brasileña y los sectores inconformes con la izquierda.

A pesar de que ésta será la cuarta vez que Lula contiende por la presidencia, en este siglo, habría que recordar que las tres últimas veces, en 2003, en 2007 y en 2023, ganó. La última victoria de Lula se produjo en condiciones desventajosas, luego de su encarcelamiento entre 2016 y 2019. En esta tercera reelección, Lula no tendría que nadar contra la corriente de una imputación judicial, pero deberá enfrentar el desgaste de su figura y la diferencia de edad con su rival.

Entre fines de los 80 y fines de los 90 del siglo pasado, Lula perdió tres elecciones presidenciales. En aquellos años de transición democrática en Brasil y luego de un gobierno bien valorado de Fernando Henrique Cardoso, la gran dificultad de Lula era presentarse como una opción de izquierda capaz de hacer crecer la economía y reducir la pobreza. Ése no sería un reto mayor para el veterano político brasileño, después de tres gestiones en las que la política económica mantuvo una ortodoxia promercado.

La verdadera amenaza para Lula es que la nueva derecha brasileña logre presentarse como una alternativa de gobernabilidad, crecimiento y seguridad, como ha sucedido en Argentina, Chile, Perú o Colombia. A esa apuesta habría que agregar lo que el bolsonarismo logre sumar en términos de “guerra cultural” en contra del avance de los derechos de las comunidades afrodescendientes, feministas, ambientalistas y de sectores vulnerables en el gran país suramericano.

No hay que subestimar el eventual respaldo que Trump puede ofrecer a los Bolsonaro. En dependencia de cómo se muevan los intereses estadounidenses en relación con Brasil, Trump podría optar por la neutralidad, como en el caso del Perú, o por el endose de uno u otro candidato. Si lo hace a favor de sus seguidores brasileños, el gigante suramericano puede completar el mapa naranja.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón

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