Si la gobernadora de BC, Marina del Pilar Ávila, no sabía “ni con quién estaba hablando”, como se ha dicho, el asunto es aún más grave.
Resulta que le estaba ofreciendo a alguien que no sabía bien a bien quién era, la posibilidad de que tuviera información de primera mano sobre diferentes asuntos, que por lo que se interpreta son de importancia nacional y estatal.
A lo largo de la conversación se escucha a la gobernadora presionada y por decir lo menos preocupada. No es el primer audio que se da a conocer, lo que habla de que Marina del Pilar, evidentemente, está infiltrada. Siendo que es la segunda vez que esto sucede, resulta singular, por no decir el colmo, que hable tan abiertamente con personajes que no sabe ni quién son bajo la posibilidad de que esté siendo grabada su conversación.

• Asuntos demasiado relevantes
Si la gobernadora ofrece todo lo que se dio a conocer, no se entiende cómo se puede minimizar, para variar, lo que puede ofrecer. El asunto llega a tal nivel que el interlocutor, “que no se sabe ni quién es”, le propone continuar la conversación en el Consulado de EU, a lo que la gobernadora contesta de inmediato que, por ningún motivo, que mejor lo hagan en un hotel.
La razón presumimos es contundente, ha de tener temor que en el Consulado pudieran detenerla y extraditarla. El temor puede tener que ver con lo que sabe. La situación de la gobernadora a lo largo de todo este tiempo ha sido confusa.
Se separó de su marido después de una conversación que sostuvo con la Presidenta. Sobre su excónyuge se han dicho muchas cosas, pero se tiene que reconocer que no se han comprobado. Sin embargo, por razones que presumimos personales y respetables, junto con las de otro orden, el matrimonio se disolvió.
A pesar de ello, la situación de ambos es una referencia constante por parte de las autoridades estadounidenses, respecto a presuntas responsabilidades en asuntos que tienen que ver con la delincuencia organizada.
Es evidente que Marina del Pilar trae problemas delicados, si así no fuere, el diálogo que se dio a conocer tendría otro tono y otros lineamientos. Se le escucha apurada y en algún sentido ansiosa.
La respuesta que han dado la Presidenta y Morena entra de nuevo en los terrenos de minimizar las cosas. No es concebible que siendo que la gobernadora asegura que les puede contar todo, lo que incluye las reuniones del Consejo de Seguridad, no trascienda y no sea un llamado de atención.
Si en las reuniones del Consejo no se dicen cosas trascendentes, como se insinuó ayer, la pregunta es para qué sirven, siendo que se ha informado en innumerables ocasiones que en el Consejo se dan a conocer las cosas más importantes para el país, y para los estados en seguridad.
El audio vuelve a colocar la presunta relación del narcotráfico con la política en el centro. Las preguntas que se le hacían a la gobernadora van en esa línea, lo cual la coloca en apuros cuando se insinúa que se necesita más colaboración de su parte.
Si está abierto el frente de Sinaloa, por más que se ande diciendo que el gobernador con licencia podría regresar al cargo, lo que está pasando con Marina del Pilar recrudece aún más los señalamientos.
El problema es serio, porque pega en diferentes áreas de los gobiernos estatal y federal. No es ocioso volverse a preguntar cómo es posible que ofrezca tanta información. La única respuesta por ahora es que en su entorno se han desarrollado actividades ilegales que pudieran estar en relación con la delincuencia organizada.
Se entiende que minimicen, porque si algo quieren es cubrir a los suyos y en este caso a las suyas. Pero lo cierto es que todo este conjunto de circunstancias cargadas de señalamientos y acusaciones tarde que temprano tendrán que materialmente desbordarse.
RESQUICIOS.
Sobre advertencia no hay engaño. La CNTE dijo que regresaría y ya informó que mañana llevarán a cabo una gran manifestación para exigir que les cumplan todo lo que les prometieron en tiempos de campaña y no les han cumplido por las razones que se quiera.

Brasil y la ola naranja

