Hay libre comercio si son los consumidores quienes, comprando o dejando de comprar, ¡sin ninguna intervención del gobierno!, determinan la composición (el qué), y el monto (el cuánto), de las importaciones, de tal manera que se importa lo que los consumidores compran, en las cantidades que compran, lo cual es éticamente justo y económicamente eficaz.
Éticamente justo porque se respeta el derecho al ejercicio de la libertad individual y al uso de la propiedad privada de quienes comercian, sin que el gobierno lo prohíba (no se puede importar), lo condicione (permisos de importación) y/o lo limite (cuotas de importación) y/o lo grave (aranceles).
Económicamente eficaz porque las importaciones incrementan y mejoran la oferta de bienes, condición necesaria para minimizar la escasez y maximizar el bienestar (las dos caras de la moneda), que es el fin de la economía.

• Asuntos demasiado relevantes
El Gobierno mexicano ha negociado, con 52 países, 14 tratados de libre comercio, siendo el más importante (dado que el 82% de las exportaciones de productos mexicanos van a los Estados Unidos y que el 47% de las importaciones de productos extranjeros vienen de los Estados Unidos), el T-MEC, que ha entrado en la fase de revisiones anuales hasta el 2036.
El T-MEC no ha dado como resultado, ni remotamente, libre comercio entre mexicanos y estadounidenses: no son los consumidores mexicanos quienes, comprando o dejando de comprar, determinan qué y cuánto se importa desde los Estados Unidos, como tampoco son los consumidores estadounidenses quienes, comprando o dejando de comprar, determinan qué y cuánto se importa desde México.
Una muestra de lo anterior la tenemos en el más reciente acuerdo del azúcar entre el Gobierno mexicano y el estadounidense, por el cual se le permite a los productores mexicanos de azúcar, a lo largo del ciclo comercial 2026 – 2027, exportar hasta 1.15 millones de toneladas de azúcar a los Estados Unidos, lo cual representa un aumento del 512% comparado con el ciclo anterior, el 2025-2026, muestra, en primer lugar, de lo restringido que estuvo, durante este ciclo, el comercio de azúcar entre los exportadores mexicanos y los importadores estadounidenses y muestra, en segundo lugar, de que la oferta de azúcar mexicana en los mercados estadounidenses es necesaria para completar, en beneficio de los consumidores, la oferta.
¿Por qué estaba limitada, sujeta a cuotas, la exportación de azúcar mexicana a los Estados Unidos? Porque en 2014 el Gobierno estadounidense determinó que la producción y exportación de azúcar mexicana estaba subsidiada y ofrecida a precios por debajo del costo de producción (dumping), lo que obligaba a imponer cuotas compensatorias (aranceles más elevados). Para evitarlo, los dos gobiernos firmaron los Acuerdos de Suspensión que permitieron a los productores mexicanos seguir exportando, pero sujetas las exportaciones a cuotas: podía exportarse, pero sólo determinadas cantidades, no las que los consumidores estadounidenses estuvieran dispuestos a comprar (¿se eliminó el subsidio y el dumping?). ¿Libre comercio? No, comercio intervenido por el gobierno, comenzando por el subsidio otorgado por el Gobierno mexicano a los productores y exportadores de azúcar.

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