A Francia se le acabó la magia antes de tiempo, o en el camino no encontró las suficientes dificultades para conocer su real poderío.
Lo que era un hecho es que se fue colocando como un obligado favorito para la final y para llevarse la Copa del Mundo. Sin embargo, algo le pasó ayer, lo cual mucho tiene que ver con la forma en que España confrontó el partido.
Los españoles jugaron casi a la perfección. En algún sentido, vimos un equipo que recuperó el tiki-taka corregido y aumentado. Hubo momentos en que materialmente Francia no tocaba la pelota.

• Asuntos demasiado relevantes
El penalti fue evidencia de lo que estaba empezando a pasar. Digne, lateral francés, perdió de vista lo que podía pasar en la cancha por no quitar la mirada del balón que estaba en los aires, como si la pelota se pudiera quedar suspendida en el aire. Cuando empezó a bajar el balón, sin darse cuenta de que enfrente estaba Lamine Yamal, le metió un patadón que no había duda de que iba directo al penalti; los reclamos fueron menores, no había manera de protestar.
A partir de ese momento, España consolidó lo que había hecho durante los primeros minutos del partido. No le prestó la pelota a Francia, que se fue minimizando.
Los españoles dieron sin duda, la mejor demostración de su futbol en el momento preciso. Francia era ligeramente favorito en tanto que España había caminado con ciertos problemas, pero era evidente que venía de menos a más. Fue sorprendente cómo le fueron cerrando los caminos a los franceses y cómo lograron que pareciera perdido ese gran jugador que es Mbappé.
El francés no logró tirar a gol. Tuvo diversas oportunidades y las malogró, se le iba viendo al paso de los minutos en el rostro lo que estaba pasando y lo que se venía. España ganó jugando bien, sorprendiendo a los franceses, quienes sólo lograron en plena adversidad, hacia el final del partido, generar algunos peligros; insistimos, dejaron la magia antes de tiempo.
España está realmente cerca de hacer que el domingo sea suyo.
2. Al Inglaterra y Argentina lo rodea un cierto morbo derivado de rudas historias entre las dos naciones. Los militares argentinos metieron a su país en un conflicto bélico en donde los únicos que perdieron fueron los argentinos, mientras los militares, tarde que temprano, fueron destituidos.
El otro componente tiene que ver con lo sucedido en el Mundial 86 en el Azteca, cuando Diego Armando Maradona acabó con los ingleses, entre la trampa y sus inigualables virtudes. Es una historia del pasado que quizá pesa más por lo mediático que por la cabeza de los jugadores. De cualquier manera, para los argentinos, Las Malvinas son un tema que forma parte de su vida cotidiana, en las conversaciones y en la formación escolar.
Va a ser un partido muy parejo, en donde de manera inevitable todos los ojos pasarán por los jugadores, y por el árbitro.

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