LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS

¿Pues no que todos muy limpios?

Daniel Santos Flores. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Especial

Es impresionante cómo cambian las cosas cuando la justicia toca la puerta de quienes se sentían purificados por los dioses. Sinceramente no es algo que me sorprenda del todo, porque durante mucho tiempo una parte del PAN construyó su discurso sobre la idea de que ellos representaban la decencia, la limpieza y la forma correcta de hacer política, mientras los demás cargaban con todos los muertos. Si bien tuvieron momentos importantes en la historia democrática del país, la realidad es que también gobernaron, también administraron poder, también tuvieron intereses y por supuesto que formaron parte de esa clase política que hoy tanto les gusta señalar.

Sin embargo, en esta ocasión el golpe es diferente, porque no estamos hablando de cualquier personaje. Detuvieron a Ernesto Ruffo Appel, el primer gobernador panista en la historia de México, el hombre que durante décadas fue presentado como símbolo de alternancia y como la prueba de que el PAN podía romper con el viejo régimen. Ya me imagino lo que viene, y es que van a decir que es persecución, que le fabricaron el expediente, que el Gobierno lo quiere usar como trofeo y que todo forma parte de una estrategia para golpear a la oposición. Podrán decir misa, pero eso es lo que está sucediendo.

Por eso creo que el verdadero golpe no está solamente en la detención, sino en la narrativa que se les rompe. Durante mucho tiempo fueron muy prontos para generalizar cuando el señalado era de Morena. Sólo hacía falta una investigación, una acusación, una fotografía, una versión o una filtración, para que salieran a decir que todo el movimiento estaba podrido. Hoy, cuando el detenido es uno de los personajes más emblemáticos de su propia historia, entonces sí piden respeto a la presunción de inocencia. Ahí es donde enseñan su doble moral.

Eso sólo demuestra algo muy importante, que la justicia no puede ser buena cuando persigue a los adversarios y mala cuando toca a los tuyos. Si Ernesto Ruffo es inocente, que lo demuestre el proceso y que quede libre. Pero si la Fiscalía sostiene las acusaciones y logra probarlas, entonces tendrá que responder como cualquier otro mexicano. Ni su historia, ni su partido, ni haber sido el primer gobernador panista pueden convertirlo en intocable.

La última…

Aquí debemos medir a todos con la misma vara. La corrupción nunca ha tenido un solo color. Ésa es la verdadera lección de este asunto, o todos coludos o todos rabones.

… y nos vamos.

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