SOBRE LA MARCHA

La justicia y la propaganda política

Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

El contexto informativo en el que ocurrió la detención y exhibición policiaca del exgobernador de Baja California Ernesto Ruffo evoca estrategias de antes. Cuando un incendio político arreciaba se provocaba otro para distraer, para hacer la narrativa de ocasión.

Cuando los reflectores apuntan a la injerencia de narcos y criminales en elecciones y gobiernos emanados de Morena, cuando Estados Unidos presiona y nos miente respecto a operativos trascendentes, como fue la captura de El Mayo Zambada, sentenciado ayer en Nueva York a cadena perpetua.

Cuando la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, está bajo asedio de sus propios enredos y apuros alrededor de su visa y de presuntas delaciones expuestas en llamadas interceptadas cuyo contenido no niega, pero tampoco aclara, una investigación empolvada se activa y corona; cayó un huachicolero mayor.

Panista e ícono de una oposición emblemática. Como anillo al dedo, diría el clásico, les cayó que la Fiscalía General de la República (FGR) haya armado ese expediente.

Lástima que nos debe quiénes del gobierno, de aduanas y de fuerzas federales, firmaban contratos y pedidos a las empresas vinculadas, ahora nos dicen, al perverso Ruffo.

Inteligencia ministerial al servicio de una justicia a la carta. Ausencia de calidad jurídica que, como la historia enseña, termina con expedientes endebles en el largo plazo, sin embargo, útiles para gestionar una narrativa que alivia presiones internas y externas de enorme calado.

La celeridad para impartir justicia abre otras interrogantes. Otros casos, como los de la decena de funcionarios de Sinaloa señalados por esa justicia foránea que sirve cuando conviene. O el huachicol de parientes de un exsecretario de la Marina. O del desfalco monumental en Segalmex. O de los padrinos de Hernán Bermúdez Requena, policía y jefe de la Barredora en Tabasco.

Y un nutrido etcétera de preguntas sin respuesta, de noticias sin registro ni seguimiento.

Lo de Ruffo enturbia la transformación a medias de la moral pública, pero al tiempo confirma que la ética política es más de necesidades que de intenciones. Tocaba y le tocó. A otros nomás no.

Por cierto. El Mundial 2026 dejó una derrama económica relevante, pero claramente por debajo de las expectativas iniciales. Se habló de un impacto de hasta 0.5% del PIB y de 3 mil millones de dólares; el cierre preliminar apunta a 2,543 millones de dólares, alrededor de 0.12% del PIB y aproximadamente 7% menos de lo proyectado originalmente.

El impacto fue concentrado geográficamente en la Ciudad de México, Jalisco y Monterrey, y sectorialmente en turismo, hospitalidad y consumo directo. Los análisis privados coinciden en que el efecto fue positivo, pero de corto plazo, con patrones de consumo que podrían regresar a la cautela observada en meses previos.

La narrativa oficial destaca una derrama estimada de entre 44 y 66 mil millones de pesos en la capital, más de cuatro millones de visitantes entre el 1 de junio y el 15 de julio y un junio histórico en generación de empleo formal.

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