LAS BATALLAS

Los herederos

Francisco Reséndiz. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

La caída del último líder histórico del Cártel de Sinaloa, Ismael El Mayo Zambada, no significa el fin de la organización criminal más poderosa del planeta. Marca, en realidad, el inicio de una profunda reconfiguración que, según fuentes del más alto nivel, puede desembocar en su fragmentación o en el nacimiento de una era de conducción colegiada… pero las rencillas son irreconciliables.

La dimensión del imperio que construyeron Joaquín El Chapo Guzmán, Héctor El Güero Palma e Ismael Zambada explica por qué su relevo tendrá repercusiones mucho más allá de México.

Al menos 32 oficinas de la DEA, distribuidas en diez países, participaron en una investigación internacional para mapear sus operaciones en 30 ciudades de Estados Unidos, así como en Madrid, Panamá, Viena, Atenas, Beijing, Canberra, Bogotá, Guatemala, Hermosillo, Ciudad Juárez, Mazatlán, Tijuana y la Ciudad de México.

Los informes de la DEA consultados por este columnista retratan una organización con presencia en 47 países. En China obtiene precursores químicos, trafica metanfetamina y fortalece vínculos con redes de lavado de dinero. Desde ahí alimenta mercados tan distantes como Tailandia, Australia y Nueva Zelanda.

En Sudamérica negocia cargamentos de miles de kilogramos de cocaína con destino a México para abastecer el mercado estadounidense o enviarlos a Europa y Oceanía, donde la rentabilidad puede multiplicarse hasta diez veces respecto a Estados Unidos.

Centroamérica y Sudamérica albergan células permanentes del Cártel de Sinaloa encargadas de coordinar el tráfico de cocaína y la importación de precursores químicos que posteriormente son enviados a México para ocultar el verdadero origen de los cargamentos. En África opera corredores logísticos que facilitan la entrada de droga al mercado europeo.

Ese es el tamaño del negocio criminal que nació sobre las cenizas del extinto Cártel de Guadalajara de Miguel Ángel Félix Gallardo.

La sentencia de cadena perpetua contra El Mayo y la orden para decomisarle 15 mil millones de dólares —monto equivalente a las ganancias que habría acumulado durante su carrera criminal— cierran definitivamente la era de los fundadores. A partir de ahora comienza la disputa por el poder entre La Chapiza, La Mayiza y Los Guanos, o, en el escenario contrario, la construcción de un nuevo equilibrio entre esas tres estructuras.

Dentro de la organización de El Mayo, la atención se concentra en su hijo Ismael Zambada Sicairos, El Mayito Flaco. Sin embargo, hasta ayer las autoridades estadounidenses no lo identificaban oficialmente como el nuevo jefe de la facción, aunque permanece como uno de sus objetivos prioritarios. Quien sí aparece como el principal operador militar de La Mayiza es Juan José Ponce Félix, El Ruso, considerado el hombre con mayor capacidad de fuego dentro de ese grupo.

A Carlos Páez Pereda, Carlitos o Carlitos Rugrats, el FBI, la DEA y el Departamento de Justicia lo ubican como un lugarteniente de alto nivel responsable de redes de producción y transporte de fentanilo, metanfetamina y cocaína para la estructura de Zambada. En tanto, los hermanos Alfonso y René Arzate controlan algunas de las rutas estratégicas de esa misma facción.

Del otro lado, la documentación del gobierno estadounidense apunta hacia Iván Archivaldo Guzmán Salazar. El Departamento del Tesoro sostiene que Los Chapitos consolidaron el control de su estructura y reconoce a Iván Archivaldo como su principal dirigente, con Jesús Alfredo Guzmán Salazar como su segundo al mando.

Mientras Los Chapitos conservan ventaja en el negocio del fentanilo, claramente identificado por el gobierno de Estados Unidos, Los Mayos mantienen la profundidad territorial, las alianzas regionales y buena parte de la red construida durante décadas por Ismael Zambada.

En medio de esa disputa aparece un tercer actor: Aureliano Guzmán Loera, El Guano. No es el sucesor de El Mayo ni el heredero natural de El Chapo. Es un polo de poder independiente que puede impedir que cualquiera de las otras dos facciones concentre el control absoluto del Cártel de Sinaloa.

Para Washington, la organización sigue siendo una de las amenazas criminales más sofisticadas del mundo. En documentos oficiales sostiene que el Cártel de Sinaloa ejerce su poder mediante el miedo, las amenazas y la violencia, asesinando a policías, periodistas, integrantes de grupos rivales, civiles e incluso a miembros de su propia organización cuando considera que han traicionado sus intereses.

Lo que viene difícilmente será la desaparición del Cártel de Sinaloa.

RADAR

MORENA Y NAYARIT. Desde la tierra de El Nayar nos comentan que hay un intenso activismo de los cuadros que buscan encabezar al movimiento de la 4T en ese estado de cara a la contienda electoral del próximo año para elegir a un nuevo gobernador… en este momento nadie puede dar por resuelto el liderazgo morenista rumbo al 2027.

Elizabeth López Blanco –ex dirigente estatal de Morena—, Geraldine Ponce Méndez –alcaldesa de Tepic–, Héctor Santana García –presidente municipal de Bahía de Banderas– y Pável Jarero Velázquez –ex alcalde de Santiago Ixcuintla- se han dedicado al trabajo entre las bases morenistas defendiendo el proyecto de nación de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Me dicen que aunque algunos aspirantes han intentado instalar la percepción de que el liderazgo de la 4T en Nayarit tiene dueño, los movimientos recientes de Elizabeth López Blanco obligan a revisar esa lectura pues la morenista comenzó a mostrar estructura, capacidad de convocatoria y disposición para disputar cada espacio del partido.

Las concentraciones realizadas en Tuxpan y Bahía de Banderas el pasado fin de semana no fueron actos menores. López Blanco movilizó a miles de simpatizantes en dos regiones ubicadas en extremos distintos de la entidad y envió una señal directa hacia el interior de Morena: su participación no será testimonial. El despliegue exhibió que cuenta con operadores, enlaces regionales y una base capaz de responder cuando se le convoca.

Tras encabezar tareas de afiliación y recorrer colonias, comunidades y ejidos de los 20 municipios, la exdirigente partidista comenzó a transformar esa labor silenciosa en demostraciones públicas de fuerza. En una contienda que podría definirse por estructura, presencia regional y capacidad de movilización, ese capital político no puede ser subestimado.

Un dato resulta especialmente relevante: López Blanco no sólo mostró músculo en Tuxpan, su municipio de origen, sino que irrumpió en Bahía de Banderas, considerado uno de los principales bastiones políticos de Héctor Santana. Conforme avanzan los tiempos, los liderazgos morenistas se mueven cada vez con mayor intensidad.

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