BAJO SOSPECHA

Con Cyclospora “no estamos ante una enfermedad nueva”

El gastroenterólogo resalta que la “diarrea explosiva” se genera por el consumo de alimentos contaminados, no por contagios; recomienda hidratación e ingesta saludable

Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Los casos de ciclosporosis, conocida popularmente como “diarrea explosiva”, han aumentado en México. Es una infección intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis, que se adquiere al consumir agua o alimentos contaminados. Su principal síntoma es una diarrea muy intensa y líquida, acompañada con frecuencia de cólicos, náuseas, pérdida de apetito y fatiga. Esta semana platicamos con el Dr. Horacio Olguín Juárez, especialista en cirugía endoscópica avanzada y experto en enfermedades del aparato digestivo, para que nos explique qué es esta diarrea, cómo se puede contraer y a qué debemos atender.

Horacio Olguín, médico gastroenterólogo, en entrevista, ayer.
Horacio Olguín, médico gastroenterólogo, en entrevista, ayer. ı Foto: Especial

Bibiana Belsasso (BB): En los últimos días se ha hablado mucho de la llamada “diarrea explosiva”. ¿Qué es exactamente?

Dr. Horacio Olguín (HO): “Diarrea explosiva” es un término coloquial. Médicamente describe una evacuación repentina, abundante, muy líquida y acompañada de una gran cantidad de gas. Se produce por una rápida acumulación de líquidos y secreciones dentro del intestino, junto con un movimiento intestinal muy intenso, conocido como peristaltismo. Cuando esto ocurre, aumenta la presión dentro del intestino, se secretan grandes cantidades de agua y electrolitos y el tránsito intestinal se acelera de forma importante. El resultado son evacuaciones acuosas, abundantes, difíciles de controlar y, generalmente, acompañadas de mucho gas.

BB: ¿Qué tan frecuente es este problema en México?

HO: En esta época del año es relativamente frecuente. Primavera y verano coinciden con las vacaciones, el aumento de las temperaturas y el hecho de que muchas personas comen fuera de casa. Eso incrementa el riesgo de consumir alimentos que quizá no fueron preparados bajo las mejores condiciones sanitarias. La mayor incidencia suele observarse en estados cálidos como Tabasco, Campeche, Colima, Nayarit y Guerrero, así como en destinos turísticos como Acapulco y otras zonas donde el calor favorece este tipo de infecciones intestinales. Es importante aclarar que esta infección no se transmite de persona a persona. Generalmente se adquiere al consumir alimentos o agua contaminados, especialmente frutas y hortalizas, que estuvieron en contacto con agua contaminada con materia fecal.

BB: Mucha gente habla de la diarrea explosiva como si fuera una enfermedad nueva. ¿Realmente lo es?

HO: No. En realidad, fue descrita desde 1980 por un grupo de investigadores encabezados por la doctora Aines Ortega, junto con investigadores de la Universidad de Kansas, que trabajaban en Perú. Fue ahí donde lograron identificar este parásito microscópico. Posteriormente continuaron las investigaciones hasta aislarlo en el laboratorio de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Por eso recibió el nombre de Cyclospora cayetanensis. Finalmente, en 1994 quedó establecida su nomenclatura científica. Es decir, no estamos frente a una enfermedad nueva. La conocemos desde hace varias décadas y simplemente hoy recibe mayor atención pública.

BB: ¿Por qué parece haber tanta preocupación en este momento?

HO: La enfermedad siempre ha existido, pero actualmente hay un movimiento mucho mayor de personas entre distintos países, incluidos migrantes, y grandes grupos de población que viven en condiciones sanitarias deficientes. Eso facilita la contaminación del agua y de los alimentos. Además, existe una vigilancia epidemiológica permanente. La Secretaría de Salud semanalmente publica información sobre enfermedades infecciosas a través de la Dirección General de Epidemiología. También el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), mantiene controles sobre frutas, verduras y hortalizas, especialmente las destinadas al consumo y la exportación, mientras que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) tiene protocolos para prevenir la deshidratación y disminuir la mortalidad infantil asociada a infecciones. En mi práctica médica la observo desde hace muchos años. Desde 2010 la he visto de manera constante y actualmente parece presentarse con mayor frecuencia.

BB: ¿Qué tan grave puede ser?

HO: Si se detecta oportunamente y el paciente recibe el tratamiento adecuado, generalmente evoluciona bien. El problema es cuando el diagnóstico se retrasa o existe una deshidratación importante.

Existen criterios muy claros para referir a un paciente al hospital. Entre ellos, destacan la deshidratación severa, mucosas completamente secas, disminución importante de la orina, alteración del estado de alerta, confusión mental, presencia de sangre o moco en las evacuaciones, fiebre persistente mayor de 38.5 grados, vómitos que impidan ingerir líquidos y diarrea intensa que persista durante varios días con numerosas evacuaciones. Cuando aparecen estos signos, el paciente requiere valoración médica inmediata.

BB: Me imagino que los niños son quienes tienen mayor riesgo.

HO: Así es. Los niños menores de cinco años y los adultos mayores son los más vulnerables porque pueden deshidratarse rápidamente. En un niño pequeño, la pérdida de líquidos puede convertirse en una urgencia médica en muy poco tiempo, por lo que no debe esperarse a que empeore.

BB: ¿Qué debe hacer una persona cuando aparecen los síntomas?

HO: Lo primero es hidratarse. Antes de pensar en antibióticos o tratamientos hay que reponer líquidos y electrolitos. Existen medicamentos que ayudan a disminuir la secreción intestinal, como el racecadotrilo. En cambio, la loperamida no siempre está indicada, especialmente cuando se trata de diarreas muy intensas, porque detener completamente la evacuación puede impedir que el organismo elimine el microorganismo responsable de la infección.También pueden utilizarse algunos probióticos, como Saccharomyces boulardii, y determinados lactobacilos, que ayudan a restaurar la flora intestinal. Posteriormente, mediante un estudio coproparasitoscópico o coprológico, puede identificarse el agente causal, ya sea Cyclospora, Giardia, amibas o bacterias como Escherichia coli enterotoxigénica. Con ese resultado se establece el tratamiento específico.

BB: La Ssa ha señalado que en México sólo existen unos cuantos casos confirmados de Cyclospora. Usted dice que la ve con frecuencia.

HO: Mi experiencia clínica es distinta. Considero que muchos casos no se diagnostican porque no siempre se identifica correctamente el parásito o no se solicitan los estudios adecuados. Tan sólo hoy atendí tres pacientes con diarrea; dos de ellos presentaban Cyclospora y otro una infección por Escherichia coli enterotoxigénica. Por eso considero importante mantener una vigilancia y fortalecer el diagnóstico.

BB: ¿Qué deberían hacer las autoridades sanitarias?

HO: Informar a la población que esta infección existe y reforzar la educación sanitaria. Como ocurre con cualquier enfermedad transmitida por alimentos, la prevención sigue siendo la herramienta más importante. Es indispensable lavarse las manos después de ir al baño y antes de preparar o consumir alimentos, beber únicamente agua potable, filtrada o embotellada y evitar consumir alimentos crudos en lugares donde no exista certeza sobre las condiciones de higiene.

BB: Es importante desinfectar correctamente frutas y verduras.

HO: Exactamente. En el caso de las hortalizas, lo más importante es realizar un buen lavado mecánico con agua y jabón, con un cepillo y enjuagarlas antes de colocarlas en una solución desinfectante. En el caso de Cyclospora, el arrastre mecánico con agua y jabón resulta fundamental, porque sus quistes no siempre se eliminan únicamente con los desinfectantes.

BB: Finalmente, ¿qué recomendaciones le daría a la población?

HO: Lo primero es no descuidar la hidratación. Cuando una persona presenta diarrea debe iniciar de inmediato la reposición de líquidos y seguir una dieta blanda.

Conviene suspender lácteos, alimentos irritantes, chile, bebidas carbonatadas y productos con exceso de azúcar. Tampoco es recomendable mantener al paciente en ayuno prolongado. Una vez controlada la diarrea, debe reiniciar una alimentación ligera que permita la recuperación de las vellosidades intestinales. La higiene sigue siendo la principal medida preventiva. Son medidas sencillas, pero la mejor forma de evitar este tipo de infecciones intestinales.

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