El fallido examen de admisión a la Universidad Nacional Autónoma de México deja amargas experiencias, soluciones de emergencia ante una crisis que llevó a suspender el proceso de inscripción que empezaría la semana próxima… pero también deja varias instantáneas del contexto en que se desempeña la institución a cargo de Leonardo Lomelí Vanegas, el de un país donde los bribones —desde su núcleo familiar— están dispuestos en hacer trampas sin importar que una calificación altamente aprobatoria en tal examen sea un lamentable autoengaño que los dibuja de cuerpo entero.
Ciertamente que la situación muestra la confianza excesiva que la Dirección General de Administración Escolar, a cargo de Ivonne Ramírez Wence, mostró ante la tecnología de la información y seguramente ante los cantos de sirena presupuestales llamando a “la reducción de costos con mejor desempeño”. Una candidez que mostró la “falta de barrio” de los diseñadores del examen en la dirección de cómputo adscrita a la Dirección de Sistemas y Servicios Institucionales al mando de María de Lourdes Velázquez Pastrana.
Sin embargo, no lleva muy lejos repartir culpas ante un hecho que se perfila aceleradamente: una porción considerable de las 21,962 personas que obtuvieron calificaciones aprobatorias accedió voluntariamente a comprar la información o, de manera más rústica, utilizar los robots de Inteligencia Artificial desde algún otro dispositivo que no era percibido por las cámaras de las laps o tablets que inocentemente los funcionarios universitarios creyeron no podrían ser evadidas.
Si de los que aprobaron el 10%, es decir 2,196 mujeres y hombres, optaron por cualquier método tramposo para pasar con calificaciones extraordinarias; se trata entonces de un número que supera muestras estadísticas que las encuestadoras más serias aplican para obtener tendencias a nivel nacional. Y si la revisión que realice la Comisión Universitaria valida el análisis de mínimos cuadrados efectuado por el matemático Raúl Rojas de la Universidad de Berlín —referida por Laura Toribio en el Excelsior— de que 91% de los aprobados resultan sospechosos, poco habrá que entender.
Cualquiera de esos números es lo suficientemente grande para mostrar un país de sinvergüenzas y que incluso se congratulan de sus tretas, algo especialmente preocupante sabiendo que se trata de jóvenes que aspiran a ser parte de los mejores profesionales y líderes que puede forjar la educación pública.
Y es que esos jóvenes han visto en casa y en la arena pública ejemplos de tales desfachateces, desde pañuelos blancos que juraron acabar con la corrupción y hoy su familia nada en riqueza, el monumental atraco del huachicol fiscal desde las posiciones gubernamentales y el uso faccioso de la justicia contra adversarios políticos; la compra de senadores como Miguel Ángel Yunes y su junior para transitar una reforma judicial que eligió mediante tómbolas y acordeones a múltiples personajes sin mérito —más que la militancia oficialista— para la impartición de justicia. Los llamados públicos a ignorar las normas para satisfacer a la muchedumbre son la cereza del pastel.
La ignorancia avanza… y gana el régimen.
Restauranteros y empleo, goleados. Luego de hacer un recuento serio de cómo le fue a su gremio durante el Mundial de Futbol 2026, la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados de la CDMX que encabeza Jack Sourasky Olmos concluyó que sólo 29 de cada 100 establecimientos elevaron sus ventas y que, en consecuencia, sólo 27 de cada 100 contrató más personal.
Ello, resultado de que 55.3% reportó que cayeron sus ventas durante los juegos de la selección mexicana, mientras que durante toda la temporada el 52% tuvo menos de la mitad de mesas ocupadas. El beneficio mundialista quedó focalizado en algunas zonas capitalinas y en establecimientos de características muy específicas.
Así, 61.5% de los agremiados apuntó que el marcador FIFA fue malo o muy malo para sus negocios. El mismo INEGI, a cargo de Graciela Marquez, dio a conocer que se esfumaron casi 300 mil puestos de trabajo en junio pasado, así como no queriendo decirlo, en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.
ANFRES, los retos a remolcar. La Asociación Nacional de Fabricantes de Remolques y Equipos (ANFRE) hizo su presentación oficial como organismo de nueva creación para unificar a los fabricantes mexicanos e impulsar condiciones regulatorias y comerciales equitativas.
Con socios fundadores que incluyen a Fruehauf, Remolques Lozano, Operbus, entre otros representantes de la vanguardia en ingeniería y manufactura nacional de remolques, esta nueva alianza se muestra comprometida con elevar los estándares de calidad y seguridad vial en nuestro país, por lo que concentrarán sus esfuerzos en promover el desarrollo del sector mediante competitividad, innovación e integrando la cadena productiva.
Uno de los principales retos que enfrenta este sector es la competencia desleal debida a condiciones de comercio internacional adversas y simulación de fabricación nacional con poco valor agregado local, lo cual resta competitividad a las empresas formales. Para hacer frente a esta problemática el organismo contempla una agenda enfocada a modificar la normatividad existente para robustecer la industria local.
Jorge Martínez Madero, presidente de la nueva asociación, enfatizó que la ANFRE aspira a detonar la productividad de este sector crucial en la logística de múltiples cadenas de valor, para lo cual fungirá como un enlace crítico entre la industria y la autoridad.
Relevo en el Interoceánico… y aún hay más. Hace ya una semana que se dio el relevo en la dirección del Ferrocarril Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (FIT) luego de dos descarrilamientos en la misma curva serrana oaxaqueña en poco más de 6 meses, así como varios accidentes desde que llegó a mediados del 2025 al cargo el capitán Alan Tarsicio Cruz Saba.
El nuevo titular es un civil, Oscar Vázquez Roldán.
A la callada los trenes parecen moverse. Ya le cuento.
2 años
