El 26 de abril, en Pyongyang, Kim Jong-un arrojó tierra sobre los restos de un soldado. Inauguraba el Museo Conmemorativo de las Hazañas de Combate en las Operaciones Militares en el Extranjero, levantado para los norcoreanos caídos en Kursk.
Lo acompañaban el ministro de Defensa ruso, Andréi Beloúsov, y el presidente de la Duma, Viacheslav Volodin, que leyó en voz alta una carta de Putin. Un Estado asiático construyó un museo nacional para conmemorar una guerra europea.
El sábado 8 de agosto, Volodimir Zelenski escribió en X que se había tomado la decisión de desplegar entre 30 mil y 50 mil norcoreanos en territorio ruso. El 25 de julio había hablado de 30 mil, con preparativos en Vorónezh. Omitió las dos veces de dónde salía la cifra, y en el mismo mensaje pidió a Seúl sistemas de defensa aérea. Trátese entonces como lo que es: una estimación ucraniana en curso de campaña diplomática, dirigida a un destinatario asiático.

• Ya salió el peine
Lo verificado alcanza. La inteligencia surcoreana calcula 15 mil efectivos enviados y unos dos mil muertos. Beloúsov anunció en Pyongyang un plan de cooperación militar para 2027-2031. Kiev advierte que parte del personal entrenado regresará a Corea del Norte como instructor. Pyongyang cobra su ayuda en experiencia de combate.
Además, el 7 de agosto, el Senado estadounidense aprobó por 86 votos contra 11 la Ley Lindsey O. Graham de Sanciones a Rusia e Irán de 2026, bautizada por el senador que murió el 11 de julio tras año y medio de negociación. Autoriza aranceles de hasta 100 por ciento a los cinco mayores compradores de crudo ruso y a los cinco de gas: China e India, evidentemente. La Cámara votará hasta septiembre.
Aventuro un pronóstico. La ley se promulgará y jamás se aplicará a China. La Casa Blanca negoció facultades de exención amplísimas; Trump impuso 25 por ciento a los productos indios por comprar energía rusa y lo retiró semanas después para cerrar un acuerdo comercial. La autoridad arancelaria nació como ficha de canje, y así se usará con Pekín y Nueva Delhi. Si me equivoco, se sabrá pronto; bastará un arancel efectivo sobre importaciones chinas antes de diciembre.
El tercer frente está en Odesa. Durante julio hubo 35 ataques contra embarcaciones en puerto, 22 contra barcos en altamar y 67 sobre instalaciones portuarias, según el Ministerio de Infraestructura ucraniano. En todo 2025 se documentaron 14 ataques contra buques. Durante casi dos semanas, en plena cosecha, ningún barco entró a la región.
Por los tres puertos del centro de Odesa sale más de 90 por ciento de la exportación agrícola ucraniana y la totalidad del mineral de hierro. El ministro de Agricultura, Tarás Vysotski, calcula 30 millones de toneladas de grano y oleaginosas retenidas, la mitad de la producción exportable del país.
Un museo en Pyongyang, una votación en el Capitolio y un silo detenido en Chornomorsk son parte del mismo expediente. Cuatro años y medio después, Kim ya construyó el museo; falta saber para qué guerra guardó el aprendizaje.

Se acerca la definición

