La detención de Fausto Corrales Rodríguez podría arrojar información muy interesante sobre lo que ocurrió en Huertas del Pedregal, en Culiacán, el 25 de julio de 2024, donde fue asesinado Melesio Cuén y secuestrado Ismael El Mayo Zambada para ser llevado a Estados Unidos.
Corrales Rodríguez trasladó a Cuén a la cita porque era de su confianza y se requería de discreción, ya que asistirían El Mayo Zambada, entonces líder el Cártel de Sinaloa, y Joaquín Guzmán López, el hijo de El Chapo, para mediar entre el propio Cuén y el gobernador Rubén Rocha Moya, con el propósito de arreglar problemas de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
El gobernador, ahora con licencia, siempre ha negado su participación en el encuentro, e inclusive argumentó, en su momento, que se encontraba en Los Ángeles, California.
Más allá de los asistentes, se trató, como se sabe, de una trampa que, además, desató una de las espirales de violencia más grandes en la historia sinaloense, la que luego de dos años no ha concluido.
¿Qué es lo que sabe Corrales Rodríguez? ¿Se percató de quiénes en realidad asistieron al lugar? ¿Había presencia de grupos armados, además de las escoltas de los capos?
El grado de implicación del acompañante de Cuén es incierto y quizá hasta marginal, pero participó en el encubrimiento del asesinato y el secuestro, ya que declaró que la muerte de quien también era diputado electo ocurrió en una gasolinería, como consecuencia de un intento de asalto.
Esa historia se torna esencial, porque de ahí partió el montaje que realizó la Fiscalía de Sinaloa y que fue descubierto por la FGR cuando su titular era Alejandro Gertz.
Corrales Rodríguez se había librado del problema hasta ahora, pero la indagatoria hace indispensable que se aclarezca lo ocurrido, para tener una idea de la participación de servidores públicos de la fiscalía local en el enredo.
Al parecer, en la FGR están decididos a proceder contra diversos participantes en esos hechos, por lo que la detención de Corrales Rodríguez podría ser sólo el principio de otras tantas capturas.
Después de todo, es indispensable que se conozca a cabalidad lo que ocurrió aquel día en que se desmoronó una paz que estaba sostenida en componendas criminales.
Las aristas del problema en Sinaloa son complejas y algunas de ellas provienen de Estados Unidos, de ahí que sea indispensable el conocer lo ocurrido para procurar justicia, al menos en la parte que sí está en manos de las autoridades mexicanas. A estas alturas, pasados dos años, no hay detenidos específicos.
Otro aspecto, también inquietante —sólo relacionado en parte con la muerte de Cuén y el secuestro de El Mayo—, es lo que vendrá del desarrollo de las investigaciones que se realizan al norte del río Bravo, las que significaron una acusación de un gran jurado por la que solicitó la captura del gobernador y otros nueve servidores públicos.
El acompañante de Melesio
