BAJO SOSPECHA

De Octavio Paz a Gustavo Petro

Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

¿Qué tienen en común Octavio Paz, Juan Rulfo, Rosario Castellanos, Carlos Monsiváis, Alfonso Reyes y el expresidente de Colombia, Gustavo Petro?

Que todos son autores del Fondo de Cultura Económica (FCE). Los primeros cinco entraron al catálogo por su obra. A Petro lo van a publicar, en esta nueva etapa del FCE, que ha acabado con una de las editoriales más prestigiosas de Latinoamérica desde que es manejada por Paco Ignacio Taibo II.

El 31 de agosto, Petro llegó a la Ciudad de México con un permiso del Congreso de su país para salir de Colombia. Aquí se reunió con el director general del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, y con Paloma Saiz, esposa de Taibo y directora de la Feria Internacional del Libro del Zócalo.

¿QUÉ APORTA?

El pasado 31 de agosto, Petro se reunió con Taibo II en la CDMX.
El pasado 31 de agosto, Petro se reunió con Taibo II en la CDMX. ı Foto: Especial

Tras la reunión, el propio Petro anunció en sus redes que el Fondo editará en español, para todo el mundo hispanohablante, su libro Economía política de la crisis climática.

Pues este personaje es el nuevo autor de la editorial del Estado mexicano. Atrás quedaron escritores e intelectuales como Octavio Paz o Carlos Fuentes; ahora vamos con la línea editorial de la Cuarta Transformación y tenemos autores como Gustavo Petro.

Gustavo Petro dejó la Presidencia de Colombia el 7 de agosto de este año, cuando tomó posesión Abelardo de la Espriella. Antes de irse, el 24 de octubre de 2025, se convirtió en el primer jefe de Estado colombiano incluido en la Lista Clinton, el listado de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que señala a personas vinculadas con el narcotráfico y el lavado de activos.

Su esposa, Verónica Alcocer; su hijo mayor, Nicolás Petro Burgos, y su entonces ministro del Interior, Armando Benedetti, también están señalados. El comunicado del Tesoro sostuvo que bajo su mandato la producción de cocaína en Colombia alcanzó niveles récord. Petro respondió que la sanción es política, por sus discursos contra Donald Trump, y pidió formalmente su exclusión. Estados Unidos la ha negado.

Los números de la ONU no lo ayudan. De acuerdo con el informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos y la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, publicado en junio pasado, Colombia cerró 2024 con 261 mil hectáreas sembradas de coca: la cifra más alta jamás registrada y el cuarto año consecutivo de aumento. En 2021, el año previo a que Petro llegara al poder, eran 204 mil. La erradicación manual forzosa cayó de 20 mil 325 hectáreas en 2023 a nueve mil 403 en 2024.

La violencia tampoco. El Centro de Paz y Seguridad de la Universidad Externado de Colombia calculó para el cuatrienio de Petro cerca de 54 mil 866 homicidios con datos de la Policía Nacional, la cifra más alta de los tres últimos gobiernos: tres mil 559 por encima de Iván Duque. El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) contabilizó 359 masacres entre 2022 y 2026, frente a 317 en el cuatrienio anterior, y estableció que 58 por ciento del desplazamiento forzado, de la última década, ocurrió durante su administración. Todo esto bajo el lema oficial “Colombia, potencia mundial de la vida”.

Su gobierno también ha enfrentado cuestionamientos por el financiamiento de su campaña presidencial. Su hijo, Nicolás

Petro, reconoció ante la Fiscalía haber recibido dinero de personas vinculadas al narcotráfico y aseguró que parte terminó financiando

actividades de campaña, aunque sostuvo que su padre desconocía el origen y manejo de esos recursos.

Gustavo Petro deja a Colombia enfrentando una profunda crisis de seguridad y fuertes presiones económicas. Petro llegó prometiendo transformar Colombia; termina su mandato dejando un país profundamente polarizado, con serios desafíos de seguridad, crecimiento económico y estabilidad financiera. Y mientras eso sucede, la 4T lo hace autor del Fondo de Cultura Económica.

Muy lejos estamos de lo que fue el Fondo de Cultura Económica fundado en 1934.

Daniel Cosío Villegas y Manuel Gómez Morín lo crearon con un propósito modesto y concreto: que los estudiantes de la Escuela Nacional de Economía tuvieran libros en español, porque no los había. De ahí creció a las humanidades, a la literatura, a la ciencia, a los libros para niños.

En 1953 publicó El llano en llamas, en la colección Letras Mexicanas. En 1955, Pedro Páramo. En 1957, Balún-Canán, la primera novela de Rosario Castellanos. En 1959 imprimió con su sello El laberinto de la soledad, de Octavio Paz, y nació la Colección Popular, la que puso los clásicos al alcance de cualquiera. En su catálogo hay 65 premios Nobel y 33 premios Cervantes. En octubre de 2005, el ejemplar número 100 millones que salió de sus prensas desde la fundación fue una reimpresión de Paz en esa misma Colección Popular.

Ésa era la idea: libros baratos para que llegaran a todos. El adjetivo “económica” del nombre venía de la disciplina, no del precio, pero terminó significando las dos cosas.

Ahora lo dirige Paco Ignacio Taibo II desde 2018, nombrado por Andrés Manuel López Obrador y ratificado en el cargo por la Presidenta Claudia Sheinbaum. Él mismo se ha definido como: “Somos una transnacional de izquierda” y “Soy guevarista y bolivariano. Pero bueno, ¿qué esperaban?”.

Su proyecto insignia, Vientos del pueblo, vende libros por debajo de 20 pesos. Ahí no está el problema: abaratar el libro es exactamente lo que el Fondo lleva noventa años haciendo. El problema es que muchos de los autores no están al nivel de lo que alguna vez fue el FCE.

Y hay otro tema, pero da para otra columna completa, y es el negocio personal que ha hecho Taibo, junto con su familia, de los libros que financia el Estado.

Cómo olvidar cuando el 23 de octubre de 2025, en la conferencia matutina de la Presidenta, a Taibo le preguntaron por qué de los 27 títulos de poesía de la colección “25 para el 25” sólo siete eran de mujeres. Contestó: “Si partimos de la cuota, dices: ‘bueno, si sé de un poemario, escrito por una mujer, horriblemente asqueroso de malo, por el hecho de ser escrito por una mujer no merece que lo mandemos a una sala comunitaria en mitad de Guanajuato’”.

El Fondo nació para que un estudiante con pocos recursos pudiera leer a personajes como Rulfo.

Hoy, con dinero público, Taibo decide a quién le abre la puerta. Esta semana se la abrió, en tiempo récord, a un expresidente sancionado por Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico, que muy poco tiene que aportar para los jóvenes lectores.

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