El 8 de septiembre el Poder Ejecutivo mandará al Poder Legislativo, para su análisis, discusión, modificación y aprobación, el Paquete Económico 2027, integrado por tres documentos: los Criterios Generales de Política Económica (las proyecciones económicas del gobierno: crecimiento, inflación, tasa de interés, tipo de cambio, precio del petróleo, etc.), la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación (el origen y el monto de los ingresos), y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (el monto y el destino del gasto). Además, si se plantean reformas tributarias, se incluirá la Miscelánea Fiscal (nuevos impuestos y/o aumentos en los que ya se cobran).
Una vez que conozca los documentos, y los haya analizado, en esta columna haré los comentarios que considere pertinentes. Por lo pronto, como antecedente o marco de referencia, veamos qué ha pasado, en términos generales, con las finanzas gubernamentales del 2018 (último año del gobierno de Peña Nieto), al 2026 (segundo año del segundo piso de la 4T).
Comienzo por el gasto total del sector público federal, que en 2018 fue 5.3 millones de millones de pesos, el 23.1% del PIB, y que en 2026 será de 10.2 millones de millones, el 26.3% del PIB, 3.2 puntos porcentuales más, el 13.85%. En términos reales, ya descontada la inflación, el gasto aumentó 39%. ¿Austeridad?
Que nadie se equivoque
Continúo, según la clasificación funcional del gasto, por los porcentajes del gasto programable total destinados a tareas propias del gobierno (seguridad y justicia), a desarrollo social (redistribución del ingreso), y a desarrollo económico (generación de ingreso). En 2018 a tareas propias del gobierno se destinó el 9.3% y en 2026 se destinará el 7.0%, 2.3 puntos porcentuales menos, el 24.73%. En 2018 a desarrollo social se destinó el 59.8% y en 2026 se destinará el 69.0%, 9.2 puntos porcentuales más, el 15.38%. En 2018 a desarrollo económico se destinó el 29.6% y en 2026 se destinará el 24.0%, 5.6 puntos porcentuales menos, el 18.92%. Menos gasto en las tareas propias del gobierno y en generación de ingresos y más en redistribución del ingreso.
Le sigo con la deuda total del sector público federal, que en 2018 sumó 10.6 millones de millones de pesos, el 44.8% del PIB, y que en 2026 sumará 20.3 millones de millones, el 52.3% del PIB, 7.5 puntos porcentuales más, el 16.74%. La deuda aumentó, en ocho años de gobierno de la 4T, 91.51%. ¿No que no nos iban a endeudar?
Continúo con el porcentaje del presupuesto que se financió con impuestos y el que se financió con deuda. En 2018 el 56.0% se financió con impuestos y en 2026 se financiará el 57.3%, 1.3 puntos porcentuales más, el 2.32%. En 2026 el 9.5% se financió con deuda y en 2026 se financiará el 14.4%, 4.9 puntos porcentuales más, el 51.58%.
Le sigo con los requerimientos financieros del sector público que, sin ser exactamente eso, son un buen indicador de la necesidad de endeudamiento, que en 2018 sumaron 548 mil millones de pesos, el 2.3% del PIB, y que en 2026 sumarán 1.7 millones de millones, el 4.1% del PIB, 1.8 puntos porcentuales más, el 78.26%.
Termino con el déficit presupuestario, que es la parte del gasto que no se financia con impuestos sino con deuda. En 2018 fue el 2.1% del PIB y en 2026 será el 3.6%, 1.5 puntos porcentuales más, el 71.42%, lejos del objetivo de la consolidación fiscal que es del 2.5%.
Así algunos números.


