El expresidente Vicente Fox y un grupo de exgobernadores panistas se reúnen con priistas y con líderes de potro partidos porque saben que solo así podrán competir a los políticos del partido oficial.
Alejandro Moreno, Manuel Añorve, y el coahuilense Roben Moreira, están convencidos de la sede nacional que solo con firmeza de que solamente una alianza entre panistas y priistas haría frente en las urnas al Movimiento de Regeneración Nacional.
Vicente Fox Quesada, ex presidente de la República, visitó la sede del tricolor, desconocida para él y confiado de que los antes irreconciliables partidos encontrarán puntos de acuerdo para sellar la alianza.

El segundo piso, casi listo
Antes de eso, el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, comenzó a reflexionar sobre las posibilidades de una alianza entre los dos partidos, siempre y cuando se haga en aquellos estados en los que tengan posibilidades de triunfo.
Eso deja fuera de la alianza Aguascalientes y Querétaro, estados en los que los panistas se mantienen como favoritos para refrendar la victoria, aunque en Chihuahua, un estado más competido con Morena, podría darse la unión de los dos partidos, ante el acecho de Morena.
La inusual reunión de la semana pasada entre la dirigencia priista y algunos panistas que en el pasado fueron gobernantes impulsados por el PAN puede considerarse como un anticipo de la alianza entre blanquiazules y tricolores.
Y es que a pesar de los múltiples yerros cometidos por Morena y de la visualización de componendas entre algunas autoridades y militantes del partido gobernante, la presencia del Movimiento de Regeneración Nacional sigue estando por encima de la oposición en algunas entidades del país.
De ahí la urgencia de los dos principales partidos de oposición por aglutinarse en un solo frente común y presentar resistencia.
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Sin necesidad de encuestas a modo, lo cierto es que en la actualidad, el bloque oficialista integrado por Morena y sus rémoras del PT y PVEM resultan invencibles en materia electoral y, si eso no fuera suficiente, tienen de su lado a los árbitros, el Instituto (INE) y el Tribunal (TEPJF) electorales que, en caso necesario, pitarán todos los penaltis necesarios para que esa diferencia se refleje en la victoria.
Así las cosas, resulta una quimera pensar siquiera en una derrota generalizada del oficialismo en las cercanas elecciones intermedias del año venidero, consideradas entre las más complejas en la historia nacional por la gran cantidad de cargos que estarán en disputa. Baste mencionar que se renovará el total de la Cámara de Diputados federal, que tiene 500 sitios, 300 elegidos por mayoría y los 200 restantes por representación proporcional.
Una buena parte de ellos buscará la reelección, lo que hace más complicado el proceso. Al respecto, es de recordar que, para las elecciones de 2021, también intermedias como las que vienen en 2027, cuando fue la primera vez que aplicó la reforma constitucional de 2014 que la permite, del total de 500 diputados, 213 buscaron conservaron su curul y, de ellos, el 65 por ciento lo logró.
Por el Senado de la República, 88 senadores de los 128 buscarán renovar su cargo seis años más, de ellos 54.5% son hombres y 45.5% mujeres, pero en este caso la cifra sólo resulta anecdótica, pues los escaños del Senado no estarán en disputa el año venidero.
En el caso de la Cámara de Diputados, 220 legisladores buscaron conservar sus curules, de este grupo el 49.7% son hombres y el 50.3% mujeres. Lógicamente, el partido con más representantes en el Congreso de la Unión que buscaron mantenerse en una nueva legislatura fue Morena con 176 legisladores, después le siguen el PAN con 119, el PRI con 70, PRD y Movimiento Ciudadano con 16, PVEM con 37, y el PT con 33 diputados. El Pleito están muy intenso y cada uno busca jalar agua para su molino. Pero falta mucho por ver.

El segundo piso, casi listo

