TV Azteca de Grupo Salinas, está llevando su negocio digital a una nueva etapa de monetización con la incorporación de la firma MGID como socio exclusivo para operar soluciones de recomendación de contenido y publicidad nativa en buena parte de sus activos digitales. El dato que dimensiona la operación son los aproximadamente 40 millones de pageviews mensuales que generan sus plataformas, volumen que incluso puede duplicarse durante programas de alta audiencia y eventos especiales.
Esta decisión incluye Azteca Uno, Azteca 7, ADN Noticias, Amas TV y otras 17 plataformas de distintas localidades del país. Se trata de un inventario digital relevante para anunciantes que buscan llegar a audiencias de noticias, deportes, entretenimiento y actualidad, tanto en México como en Estados Unidos.
El movimiento tiene una lectura directamente comercial: convertir una parte mayor del tráfico que ya generan los contenidos de TV Azteca en ingresos publicitarios. La publicidad nativa y los sistemas de recomendación permiten colocar contenidos y anuncios dentro de la navegación de los usuarios, mientras que la tecnología basada en inteligencia artificial busca determinar qué contenidos pueden resultar más relevantes para cada audiencia. El atractivo está en incorporar a su operación regional una red con decenas de millones de visitas mensuales y con capacidad de generar picos importantes de tráfico. El interés está en ampliar la explotación comercial de sus audiencias digitales sin limitarse a los formatos publicitarios convencionales.
El potencial económico está precisamente en esos picos. Si una audiencia que normalmente genera alrededor de 40 millones de pageviews puede llegar a duplicar su tráfico en determinadas transmisiones o acontecimientos, también aumenta el inventario disponible para publicidad en los momentos en que existe mayor atención de los usuarios. La capacidad para aprovechar comercialmente esos incrementos puede convertirse en un elemento importante de la estrategia digital.
TV Azteca de Ricardo Salinas Pliego, cuenta con una estructura digital de al menos 21 activos involucrados en el acuerdo, mientras MGID aporta la infraestructura tecnológica para convertir parte de ese tráfico en oportunidades adicionales de monetización. El reto comercial será que el crecimiento del inventario publicitario avance acompañado de relevancia y experiencia para el usuario. La escala del poderío de audiencia por sí sola genera volumen, pero el verdadero valor para ambas compañías estará en cuánto de esos 40 millones de pageviews mensuales puede transformarse en ingresos publicitarios sostenibles y cuánto pueden aprovecharse los periodos en que el tráfico se dispara.
El problema en la CNA. La fusión entre Volaris y Viva II Aerobus avanza hacia su siguiente etapa ante la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA), después de que en Estados Unidos concluyera anticipadamente el periodo de espera de la operación, aunque esto no representa una aprobación definitiva ni sustituye el análisis que corresponde realizar en México. Y precisamente ahí está uno de los mayores puntos de atención: la integración colocaría bajo una misma estructura a dos de las principales aerolíneas de bajo costo y a un grupo con una participación conjunta cercana a tres cuartas partes del mercado aéreo doméstico, mientras detrás de Viva Aerobus de Roberto Alcántara Rojas se encuentra Grupo IAMSA, con intereses en transporte aéreo, terrestre y ferroviario a través de empresas como ETN, Turistar Lujo, Costa Line, Amealcenses y Parhikuni, además de su participación en el Tren Suburbano junto con CAF. La dimensión de la operación obliga a la CNA que encabeza Andrea Marván Saltiel, a revisar algo más que la suma de rutas, aviones y pasajeros: tendría que determinar qué implicaciones genera que un mismo núcleo empresarial tenga una presencia relevante en distintas alternativas de movilidad, particularmente cuando Volaris y Viva Aerobus han crecido captando pasajeros que anteriormente utilizaban el transporte terrestre. La propia Cofece había documentado en 2024, dentro de su investigación sobre autotransporte federal de pasajeros, la existencia de vínculos, coinversiones, relaciones horizontales y directorios cruzados que podían reducir incentivos para competir; IAMSA apareció entre las empresas notificadas en ese procedimiento, aunque ello no equivale a una condena por prácticas anticompetitivas.
El problema para la autoridad es entonces determinar si la operación puede modificar de manera sustancial las condiciones de competencia y, con ello, afectar las alternativas disponibles para los pasajeros, la entrada de nuevos competidores y las condiciones dentro de la propia industria. Volaris y Viva Aerobus pretenden continuar operando como aerolíneas separadas, pero bajo una estructura corporativa común encabezada en el consejo de Más Vuelos por Roberto Lázaro Alcántara Rojas, empresario vinculado con el grupo que controla Viva Aerobus; de concretarse, la concentración no solamente tendría una dimensión aérea, sino que estaría conectada con un conglomerado que participa en otros segmentos del transporte. A ello se suman los distintos cuestionamientos y señalamientos públicos que han rodeado a algunos de sus principales actores, mismos que deben distinguirse de responsabilidades judicialmente acreditadas. La discusión de fondo para la CNA será si una estructura con más de 70 por ciento del mercado aéreo doméstico mantiene suficientes incentivos para competir, si deja espacio real para nuevos participantes y qué condiciones serían necesarias para evitar que una mayor escala empresarial termine reduciendo opciones para los usuarios. La operación puede avanzar, pero la verdadera prueba estará en lo que determine la autoridad mexicana frente a la concentración de poder económico que podría generar.
Voz en Off. Grupo Herdez de la familia Hernández-Pons, y que hoy tiene a Héctor Hernández-Pons Torres, como CEO y presidente del consejo de administración, enfrenta una investigación penal por una reclamación laboral cercana a 20 millones de pesos, derivada de la supuesta relación de trabajo de una persona con la compañía, vínculo cuya existencia está siendo revisada por las autoridades ante indicios de que pudo no haber ocurrido. El expediente busca determinar cómo se construyó la reclamación, quiénes intervinieron en su origen y si los documentos presentados para sustentarla corresponden realmente a una relación laboral con Herdez. El caso forma parte además de una investigación más amplia sobre posibles mecanismos utilizados para obtener recursos mediante litigios laborales, con expedientes que tendrían antecedentes desde 2007 y en los que se analiza si algunas reclamaciones pudieron sustentarse en relaciones laborales inexistentes para generar obligaciones económicas contra distintas empresas….
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¿Quién podrá detener esta guerra?
