Los asesinatos de las estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos pasaron casi inadvertidos, hasta que en España alzaron la voz por el asesinato de Claudia. Antes de ella, a otras cuatro mujeres de la UAEM ya les habían arrebatado la vida.
Claudia Tacoronte Aguilera tenía 21 años, era de Santa Brígida, en Gran Canaria, estudiaba cuarto año de Educación Infantil en la Universidad de Granada y estaba de intercambio en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. La noche del sábado 12 de septiembre la mataron a cuchilladas cerca de la Casa de la Cultura de Cuautla.
Su hermana, Lara Tacoronte, contó que Claudia se resistió a que le robaran el celular. Un hombre la persiguió y la apuñaló varias veces en el vientre. El fiscal general de Morelos, Fernando Blumenkron Escobar, sostuvo que en un principio todo apuntaba a un asalto que escaló, pero que no había “una línea única de investigación”. El caso se abrió bajo protocolo de feminicidio, pero hasta el momento de escribir estas líneas, no hay ningún detenido.
Es Claudia, pero son muchas más y, mientras en España hay indignación y este asesinato ha sido un escándalo, en México pareciera que ya estamos acostumbrados a los asesinatos y que simplemente es uno más. La joven es la quinta alumna de la UAEM asesinada en 17 meses.
DE LUTO
Aylin Rodríguez, de 20 años, estudiaba Psicología. Desapareció a principios de abril de 2025 y su cuerpo apareció dos días después en Jiutepec. Su novio, Uriel “N”, fue detenido.
Kimberly Joselin Ramos Beltrán, de 18, estudiaba en la Facultad de Contaduría, Administración e Informática. La vieron por última vez el 20 de febrero de 2026 en el campus Chamilpa; la encontraron el 2 de marzo, cerca del campus. Su novio, Jared Alejandro “N”, también estudiante de la UAEM, fue vinculado a proceso por desaparición agravada y feminicidio.
Karol Toledo Gómez, de 18, estudiaba Derecho en el campus Mazatepec. La reportaron desaparecida ese mismo 2 de marzo y la hallaron el 5 en Coatetelco; seis meses después no hay nadie detenido.
Michelle Itzayana Fuentes tenía 15 años, cursaba el bachillerato de la UAEM y era hija de una académica de la universidad. Desapareció el 24 de mayo en Yautepec; la encontraron días después en Tepoztlán. Tampoco hay detenidos. Estamos hablando de cinco estudiantes asesinadas en una sola universidad, y homicidios de estudiantes hay por todo México.
Morelos vive bajo la presión de la violencia. Grupos criminales se disputan territorios, la extorsión golpea a comerciantes y familias, y la violencia contra las mujeres sigue siendo alarmante. Ocho municipios permanecen bajo alerta de violencia de género.
Lara Tacoronte, hermana de Claudia, lo dijo: su hermana no eligió Morelos, la universidad en España la mandó ahí en un intercambio, y nadie le advirtió que en ese estado ya habían asesinado a otras alumnas.
Ahora la Universidad de Granada canceló esta semana la estancia de tres estudiantes en la UAEM y ofreció reubicar a otros 41 que están o van a estar en México, y el Ministerio de Asuntos Exteriores de España advierte a sus ciudadanos de “un incremento de la violencia ligada al narcotráfico” en nuestro país.
Imagínense nada más que las universidades extranjeras no quieran mandar a sus estudiantes a México por el riesgo y lamentablemente tienen razón, la inseguridad en nuestro país es una realidad.
En España, el ayuntamiento de donde es Claudia convocó a un minuto de silencio el martes a las 12 del día. La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria hizo el suyo.
“No sólo lloramos la pérdida de una estudiante española, sino de una estudiante nuestra”, dijo la vicerrectora Belén López. El gobierno español se declaró “plenamente movilizado”.
Un pueblo entero de Canarias se detuvo por Claudia, y en México ni Kimberly ni Karol ni Michelle detuvieron nada.
Y es que no sólo es Morelos; por ejemplo, hace un par de meses, el jueves 10 de abril, alrededor de las dos de la tarde, Joel Ulises Cristóbal Castillo, estudiante de Administración de la FES Cuautitlán de la UNAM, recibió dos disparos en la calle Narciso Mendoza, en San Sebastián Xala, a unos pasos del plantel, en Cuautitlán Izcalli. La versión inicial fue un asalto; el presidente municipal dijo después que fue un ataque directo. Sus compañeros llevaban tiempo pidiendo alumbrado y vigilancia en esa zona.
El 16 de julio, Alberto Sandoval González, Betito, de 21 años, alumno de Química Farmacéutico Biológica en la FES Zaragoza, viajaba en un autobús por la carretera México-Puebla, a la altura de Ixtapaluca.
Lo asaltaron, se resistió y le dispararon por la espalda. Y como estos casos hay decenas de estudiantes que pierden la vida.
Y es que ésa es la diferencia con la violencia de hace unos años. Durante mucho tiempo, los asesinatos eran entre grupos criminales y sicarios contra sicarios, ajustes de cuentas, gente metida en algo.
Hoy pueden asesinar a cualquier ciudadano. El Gobierno federal asegura que los homicidios han disminuido y es verdad, pero todavía la cifra es muy alta.
El 8 de septiembre, la titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Marcela Figueroa, informó que el promedio diario de homicidios dolosos pasó de 86.9 en septiembre de 2024 a 40.8 en agosto de 2026, una baja de 53 por ciento.
En Morelos, la caída es de 51 por ciento en el mismo periodo.
Pero 40.8 homicidios al día siguen siendo casi 15 mil al año. En Morelos hubo 759 homicidios entre enero y julio de 2026, y 21 se investigan como feminicidio; la tasa de feminicidio del estado, de 1.97 por cada 100 mil mujeres, es la segunda más alta del país, según el propio Secretariado. Y de acuerdo con la ENVIPE 2026 del Inegi, 77.6 por ciento de las denuncias del año pasado siguen en trámite o sin resolver.
Esta semana, España se detuvo por Claudia. En México, las movilizaciones por estas estudiantes asesinadas no han sido de la magnitud que deberían ser, no han tenido una respuesta que se sienta de verdad por parte de las autoridades, y pareciera que desde Palacio Nacional o desde el gobierno del estado, el caso de estas estudiantes asesinadas es uno más a la lista.
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