QUEBRADERO

Entre encuestas y la élite del partido

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

Al destapar Morena a sus corcholatas se adelanta de nuevo a los tiempos marcados por la ley electoral, colocando a quienes probablemente serán sus candidatos a las 17 gubernaturas que estarán en juego en 2027.

Al INE parece no importarle y la oposición participa del juego que todos juegan. Mientras que el partido mayoritario está destapando, corcholatas, resulta que el presidente del PAN anda de gira en Europa sin dar respuesta alguna, o de menos hacerse ver, en medio de lo que Morena hace a su antojo.

Por más que las designaciones de lo que llaman “coordinadores” provoquen confrontaciones internas, lo que aparece en el panorama político es que no se ve cómo la oposición pueda ser un contrapeso al partido mayoritario y sus aliados, los cuales cada vez van pareciendo satélites.

Al igual que en todos los procesos anteriores Morena designa, pero no muestra las encuestas. Hay muchas experiencias que evidencian que al final es la élite del partido la que decide, y aquello de la consulta pasa a segundo plano.

Basta recordar cómo se han decidido candidaturas en el pasado. Para nadie fue secreto que en algunos casos no quedó el que no era el candidato de López Obrador.

Es evidente que no es fácil para ningún partido llegar a acuerdos internos. Cuando se trata de candidaturas la rebatinga está a tope, y más si se trata de un partido poderoso como Morena. Nadie quiere salirse del presupuesto, a lo que se suma la enorme posibilidad de que puedan ganarse casi en automático las elecciones debido al peso de la llamada 4T.

Morena está ante el reto del día después. No queda claro qué puede pasar en algunos estados en que se han manifestado inconformidades. La presidenta municipal de Acapulco dijo que “las encuestas son de papel”. En Zacatecas resulta casi incomprensible la designación de la coordinadora, siendo que había un personaje con un nivel de popularidad mucho más alto. De igual manera en Quintana Roo hicieron a un lado a un personaje realmente cercano al expresidente, el cual está ya fuera de la jugada por designaciones o imposiciones, según se le quiera definir.

Morena va por ahora caminando con tranquilidad. No se aprecia que entre los perfiles designados se geste alguna alternativa a la gobernabilidad. Más bien es la ratificación de lo mismo sin hacer el más mínimo acuse de recibo que permitiera darle un giro a muchos de los problemas que están viviendo los ciudadanos bajo la gobernabilidad del oficialismo.

No se puede seguir con la idea de que todo está bien sin que surja la más mínima autocrítica. La mayoría de los perfiles designados caminan por el mismo rumbo de quienes gobiernan. Podrá haber un ajuste interno respecto que le permita a la presidenta mayor capacidad de maniobra, debido a que se presume que las corcholatas destapadas podrían ser cercanas a ella.

Sin embargo, queda la impresión que las cosas se movieron poco y más bien afloraron las designaciones en función de los grupos de poder en el partido.

Todo está terminando en una lucha interna más que pensar en alternativas a la gobernabilidad. No se puede descartar que a futuro vengan los ajustes de cuentas. Desde hace tiempo, se sabe que el problema de Morena no es la oposición sino Morena.

Podrán presumir que representan al pueblo, pero con las designaciones hechas hasta ahora todo apunta a que queda claro que todo pasa por las élites del gobierno y su partido, quienes en la práctica se asumen como democráticas.

RESQUICIOS.

Nuevo pasaje de un guion conocido. Trump entregó un documento al Congreso de EU en el que urge a México a detener y enjuiciar a funcionarios ligados al narcotráfico. De este lado, la Presidenta advirtió que México no se doblega, no se arrodilla y no se vende. Así nos vamos a ir tres años más.

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