SOBRE LA MARCHA

No nos vendemos, nos roban

Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

Ayer, 59 millones de litros de combustibles robados fueron decomisados por fuerzas federales y estatales en San José Iturbide, Guanajuato. ¿Cómo hacen invisibles 59 millones de litros ante los ojos de Hacienda, SAT y la cadena de aduanas legales y físicas por las que debe moverse esa cantidad de huachicol?

Apenas la plaza nacional terminaba de aplaudir las palabras de la Presidenta Claudia Sheinbaum con motivo del festejo de la Independencia mexicana de la corona española.

Soberanía, resiliencia y gallardía, fueron valores exaltados en el grito, en el desfile y en la mañanera nuestra de cada día.

México no se vende, se roba. Este decomiso se suma al estimado de 148 mil millones de litros robados desde 2019.

El daño patrimonial a la nación ronda entre 600 y 650 mil millones de pesos al fisco y entre 75 y 80 mil millones de pesos a Pemex, la suma equivale a, aproximadamente, seis por ciento del presupuesto anual de México.

La SEP tiene asignados 524 mil millones de pesos para todo el sistema educativo nacional en 2026 (sueldos de maestros, mantenimiento de escuelas y universidades públicas a nivel federal).

Ese seis por ciento presupuestal es tan masivo que se podría pagar un año completo la educación pública de todo México, y todavía sobrarían más de 76 mil millones de pesos para becas o infraestructura escolar.

Con ese seis por ciento del presupuesto se pueden financiar más de tres años del sistema IMSS-Bienestar, encargado de dar atención médica y medicamentos gratuitos a las decenas de millones de mexicanos que no cuentan con seguridad social. Este año recibió un presupuesto de 172 mil millones de pesos.

O también se podría multiplicar por cuatro la infraestructura y carreteras del país. Para 2026, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) dispone de 153 mil millones de pesos para la construcción y mantenimiento de carreteras, vías férreas, aeropuertos y proyectos de interconectividad. Justo lo que ayer se premió en la mañanera.

El monto de lo robado vía huachicol de 2019 a la fecha permitiría multiplicar por cuatro ese recurso. Otro México sería posible.

Y en el país de antes de ser transformado, las cifras del robo de combustibles fueron casi en su totalidad hurto físico, es decir perforación a ductos y ordeña de depósitos; el daño al erario en todo el sexenio de Peña Nieto ascendió a un estimado de 150 mil millones de pesos, algo así como el 2.8 por ciento del presupuesto federal de 2018 o 1.4 por ciento, si lo medimos contra el global de este año.

Ahora nos roban cuatro veces más. En efecto, México no se vende, se roba con la complicidad de actores presentes, no pasados.

Las fiestas patrias nos permiten imaginar todas las solvencias nacionales que queramos asumir tales como soberanía y gobernanza. Pero tras el aquelarre popular nacionalista queda preguntar y luchar, porque ésas y otras enormes virtudes originarias y mestizas se reflejan en el día a día de las noticias lisas y llanas.

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