El huracán Polo amenaza a las costas del Pacífico sur en nuestro país. Mañana o pasado mañana el ciclón podría alcanzar la categoría cinco en la escala Saffir-Simpson, ojalá que no. Es imposible no recordar a Otis en 2023 y su estela de muerte y destrucción. Cisnes negros que reconfiguran la escala del interés público, político y humano.
Mientras tanto, en las cosas que poco o nada impactan en la vida cotidiana de la mayoría; el coordinador de los senadores morenistas, Ignacio Mier, pidió calma y sensatez a sus compañeros en medio de inconformidades, pleitos y amenazas por las designaciones en las coordinaciones para la defensa de la 4T y la soberanía o, mejor dicho, por las candidaturas adelantadas para pelear por 17 gubernaturas en juego el próximo año, dice el poblano que “no hay caldo que no se enfríe”.
Ni hielo que no se derrita, podríamos revirar. Porque la temperatura ha subido tanto adentro de la alianza oficialista que el PT, aliado histórico de la 4T, saltó de la mesa de concertación para dejar que los guindas hagan o deshagan a su antojo. Dicen los de Alberto Anaya que los pisotean, una vez más, pero no sólo se quejan, también advierten “andan muy subiditos creyendo que pueden solos”.
En Zacatecas, Verónica Díaz Robles, cuñada de Ricardo Monreal, impuesta como coordinadora morenista, enfrenta dos frentes opositores internos, el del expetista y diputado José Narro Céspedes y el del también legislador, Ulises Mejía Haro, presunto ganador en todas las encuestas que midieron el feudo monrealista, pero no en la interna secreta que impuso a la senadora.
Y en la Ciudad de México, en la que los propios morenistas han denominado “la madre de todas las alcaldías”, la céntrica Cuauhtémoc, hoy administrada por Alessandra Rojo de la Vega, la más proyectada aspirante de oposición en el 2030 para suceder a Clara Brugada ya tiene una ganadora, la exsecretaria de la Mujeres y hoy coordinadora de alianzas de Morena, Citlalli Hernández, como su ficha para recuperar la demarcación y de paso, descarrilar la potencial amenaza.
Pero como amor con amor se paga, las cuotas para los cuates —o ni tan amigos— no han sido pocas. Pasaportes para reelegirse como legislador federal con cero votos, es decir, vía plurinominal para Arturo Ávila. Y así, otras prebendas partidistas para quienes se disciplinen y levanten la mano de Citlalli.
En donde los premios de esta catafixia entre la “corcholatiza” morena tampoco alcanzaron, es Quintana Roo, donde Rafael Marín Mollinedo, soltó: “Puede que Gino Segura tenga la coordinación (de la defensa), pero eso no significa que gane el estado”.
Como decían los de antes, “esos pollos quieren su maíz”. La Presidenta Sheinbaum llamó a los suyos a no anteponer intereses personales, aspiraciones legítimas a la estrategia del movimiento.
Veremos hasta dónde llegan los huracanes políticos de morenistas en contra de morenistas. Mientras, PAN y PRI duermen en brazos de derrotas anticipadas. Salvo un par de excepciones que se las deben a sus gobernadores, no al partido.
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