Las primeras películas documentales (en este caso cortometrajes) datan de finales del siglo XIX, cuando los hermanos Lumière filmaron escenas cotidianas de la vida en Francia. Hoy, el documental es considerado como uno de los géneros más relevantes e impactantes del cine. Cineastas como Frederick Wiseman, Werner Herzog, Errol Morris, Wim Wenders, Albert y David Maysles, Gianfranco Rossi, Rithy Panh y Michael Moore han sido autores cruciales cuya obra ha moldeado al documental como lo conocemos actualmente.
El documental nació gracias a la insaciable curiosidad del ser humano. El anhelo por encontrar la manera de retratar a las sociedades, tanto industriales como autóctonas, detallando un espejo de la conducta humana para, tal vez, comprendernos mejor. Un estudio introspectivo profundo.
Pioneros como: los Lumière, Robert Flaherty (Estados Unidos) —director del primer gran documental Nanuk, el esquimal (1922)—, Dziga Vértov (Unión Soviética) —autor del movimiento Kino-pravda y del documental vanguardista El hombre de la cámara (1929)—, Joris Ivens (Holanda), quien experimentó con la estética visual y el concepto de la realidad en su filme Lluvia (1929), y Jean Vigo (Francia), cuyo cine introdujo una visión crítica e ideológica en la observación de la realidad social; marcaron la pauta para el inicio del documental como una verdadera herramienta de cambio; osada, subversiva y poderosa.
En México, documentalistas como Salvador Toscano, Bertha Navarro, Juan Carlos Rulfo —cuya filmografía incluye películas excepcionales como En el hoyo (2006) y Del olvido al no me acuerdo (1999)—, Luciana Kaplan y Everardo González han dibujado un rostro enigmático, seductor y brutal de nuestro país.
Frederick Wiseman (1930-2026) fue responsable de toda una tendencia, un parteaguas en el método en que imaginamos y hacemos documentales. Sus cintas eran retratos sin filtro, sin la carga desmedida de la subjetividad y con aquel naturalismo que nos permite, como en pocas ocasiones, ser testigos de las vidas de los otros, sin importar la época, el origen racial, cultural o social. Nos convierte en los perfectos voyeristas. La revelación es inimaginable, cada uno de sus filmes nos da la oportunidad de ser destinatarios de aquellos microcosmos que habitan nuestro planeta.
Wiseman inventó el término, “la mosca en la pared”, el sueño de cualquier documentalista, desaparecer de la atención de sus sujetos y aparentar ser sólo una mosca que observa todo lo que sucede todo el tiempo. Actualmente, hay una retrospectiva imperdible de algunos de sus filmes en Mubi. No se los pierdan.
Otra leyenda del documental, quien también tristemente acaba de fallecer este año, fue Patricio Guzmán (chileno), de cuyo documental Nostalgia de la luz (2010) hicimos referencia en La Maleta del Cine.
Ambos cineastas nos recuerdan algo que se mantendrá, sin duda, para la posteridad, que muchas veces el simple acto de tomar una cámara e ir en búsqueda de historias de vida y de las aventuras humanas que se llevan a cabo en nuestro mundo es lo único que se necesita para crear una de las expresiones más asombrosas del arte.
Juchitán
