BAJO SOSPECHA

20 pisos que vigilan Chihuahua

Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Ciudad Juárez, Chihuahua. Un bebé envuelto en una bolsa de plástico, una llamada al 911 y, a partir de ahí, una mujer que cruzó por gran parte de Ciudad Juárez en Uber y en transporte público, la historia reconstruida paso a paso, cámara por cámara, hasta que la detuvieron. Ese caso, uno de los que más ha estremecido a esta ciudad, se resolvió desde un edificio de 20 pisos que se ve desde cualquier punto de Juárez: la Torre Centinela.

Es el edificio que más impone en la ciudad, pero lo que importa no es la altura. Desde ahí se vigila todo el estado de Chihuahua. Podría ser como ese programa de televisión, Big Brother, con cámaras por todas partes, pero están por todo Chihuahua y monitoreadas por gente capacitada que dedica el día a responder llamadas de auxilio, seguir sospechosos en tiempo real y armar casos que terminan en el Ministerio Público.

Recorrimos la torre de abajo hacia arriba, y en cada piso hay una historia de un chihuahuense.

INTELIGENCIA OPERATIVA

La torre Centinela fue inaugurada el 9 de septiembre por el gobierno de Chihuahua. ı Foto: Especial

En el piso 15 llegan las llamadas de emergencia. Nos recibe el director general del C7, Jorge Arturo Muro de la Rosa. Por geolocalización, quien contesta sabe exactamente desde dónde marcan y qué está pasando; al mismo tiempo, las cámaras de la Plataforma Centinela siguen el sitio del conflicto para que la patrulla llegue lo más pronto posible. Si en menos de tres horas el asunto no se resuelve, sube de piso y entran los investigadores.

Platicamos con una de las agentes que atienden esas llamadas. Le pregunté cuáles son las que más recibe: “Las llamadas que comúnmente se reciben son de violencia contra la mujer, personas agresivas o riñas en peleas grandes”. También, dijo, “con frecuencia se puede captar los robos a personas con violencia o robos a negocios también con violencia, para capturarlos lo más pronto que se pueda”.

Y llamadas de homicidio, donde de inmediato se sabe en qué colonia está ocurriendo.

Ése es el primer dato duro de la torre: la violencia contra las mujeres encabeza la lista. Y desde aquí, según nos explicaron, se ha logrado detener a agresores antes de que consumaran el asesinato. Gracias a que alguien marcó a tiempo.

Una de las historias que más ha impactado fue el bebé asesinado, con el responsable del operativo reconstruimos los hechos. “Derivado de una denuncia al sistema de emergencias, nos percatamos de un menor que se encontró en una bolsa. Ya mediante las indagatorias por parte de las autoridades correspondientes, nos enteramos de que una madre había envuelto en una bolsa a este menor.”

A partir de la llamada, la Unidad de Operaciones de Estado Mayor tomó el caso. “Por medio de personal operativo, así como la tecnología de Plataforma Centinela, empezamos a obtener datos de cómo esta femenina se trasladó en la ciudad.”

Las cámaras se revisaron en retroceso, desde el lugar donde apareció el cuerpo hacia atrás, para reconstruir el recorrido. “Aunque la persona tomó diferentes transportes públicos, Uber, fue posible dar esta trazabilidad gracias a la tecnología.”

¿Y qué dijo la mujer cuando la detuvieron? “Al parecer no quería al menor, fue por lo que tomó estas acciones.”

El piso 16 es el de la Unidad de Análisis Táctico. Muro de la Rosa lo explica así: “Esos delitos que no se pueden solucionar inmediatamente pasan a este piso, donde ya, a través de los analistas que están exclusivamente para analizar toda la información, desde la llamada de emergencia hasta los pequeños indicios que se puedan ir dando, ya ellos pueden ir armando, de una manera más sistemática y de acuerdo a la inteligencia artificial con que contamos, y empiezan también con gente en campo a sumar toda esa información para poder resolverlos”.

“Es una unidad de investigación”, resume.

“Le llamamos análisis táctico porque utilizan toda la Plataforma Centinela y van armando los casos. Inclusive pueden ser ayudados en coadyuvancia con el Ministerio Público. Desde aquí se pueden enviar para judicializar.” Lo que llama la atención en este piso, y en el de abajo, es la cantidad de mujeres analistas. Son mayoría.

Desde aquí también salió la información que permitió ubicar varias casas de seguridad con migrantes secuestrados. Ésa es la otra cara de lo que contamos ayer sobre la frontera: el pollero que cobra 16 mil dólares por persona y, si la familia no paga, la encierra.

El piso 17 es de inteligencia. Nos recibe el subsecretario de Estado Mayor de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, Luis Aguirre.

“En la seguridad moderna, obtener información no es el problema, sino saber aprovecharla y que ese aprovechamiento se convierta en inteligencia policial para tomar decisiones de manera estratégica y, sobre todo, poder predecir adónde debe dirigir los esfuerzos la Policía para anticiparse a los riesgos, prevenir delitos y atender más rápido a la gente”, explicó

Aquí se coordinan las instituciones de seguridad nacional: gobierno estatal, municipios, Fiscalía General de la República (FGR), Fiscalía General del Estado (FGJE), Guardia Nacional (GN) y Ejército: “Aprovechar los esfuerzos, no duplicarnos, sino enfocarnos todos en una sola estrategia de investigación”.

De este piso salió una de las operaciones más grandes que hemos visto: el narcolaboratorio en la zona de Parral.

Aguirre cuenta que “comenzó como una labor de inteligencia a través de la valiente y decidida denuncia ciudadana que nos aportó los primeros datos sobre la existencia de un posible punto de elaboración de metanfetaminas”.

Semanas de trabajo, algunas detenciones que confirmaban la versión, reconocimientos desde los helicópteros de la Plataforma Centinela, hasta dar con la ubicación exacta del lugar.

La operación se hizo con el Ejército y con la Agencia de Investigación Criminal de la FGR. “Se aseguraron más de seis mil litros de precursores, metanfetamina líquida, gas LP, ácido, toda una serie de químicos.” Y una estimación que da la dimensión del problema: “Estas instalaciones tenían la capacidad de fabricar metanfetamina suficiente, si lo manejáramos en dosis diarias, de cien mil dosis”, detalló Aguirre.

Cien mil dosis diarias. Ése es el volumen de droga que le podían vender a los hijos de los chihuahuenses, y que ya no llegó a la calle, porque un ciudadano se atrevió a denunciar y alguien en el piso 17 le dio seguimiento.

Le pregunté a Aguirre cómo se trabaja desde aquí con Estados Unidos, porque acabábamos de estar en la franja con la Patrulla Fronteriza.

“La criminalidad ya no respeta municipios, no respeta estados, no respeta naciones; es un fenómeno transnacional. La obtención de la información, el procesamiento y la posterior puesta en marcha de operaciones conjuntas permiten fortalecer la seguridad, no solamente del lado mexicano, sino también del lado americano, donde muchos de nuestros connacionales trabajan, viven, tienen familia. Somos socios estratégicos y tenemos una meta en común: comunidades más seguras”, dijo.

Llegamos hasta la azotea, donde está el helipuerto. Desde arriba, Juárez se ve como cualquier ciudad fronteriza: la línea, el río, El Paso enfrente. Pero abajo, en cada uno de esos 20 pisos, hay alguien viendo una pantalla donde una mujer pide auxilio, un auto robado cruza una avenida o un bebé aparece en una bolsa.

La tecnología está trabajando de la mano de personas preparadas para poder brindar protección y dar seguridad a la ciudadanía mediante tecnología avanzada de nueva generación.

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