ARQUETIPO FUTBOL

Hervidero en C.U.

Daniel Alonso*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.  Foto: larazondemexico

El futbol es de momentos, es de emociones y pareciera que para los Pumas aún no logran recuperarse del golpe anímico sufrido en final ante Cruz Azul. Perdieron la posibilidad de romper la racha de ayuno de títulos; perdieron al entrenador que logró una conexión con la afición como no se veía hace tiempo; perdieron a Jordán Carrillo que fue de los más desequilibrantes del equipo. Hoy el cuadro dirigido por Esteban Solaria navega entre la incertidumbre por un proyecto construido desde el caos y la desilusión.

El termómetro está que explota en Ciudad Universitaria. Al finalizar el encuentro en el que los Pumas cayeron derrotados ante San Luis, los abucheos y reclamos opacaron el tradicional goya que los futbolistas entonan en comunión con la afición. La paciencia se agotó para la hinchada universitaria, por lo que ahora empieza la cuenta regresiva para alguna decisión drástica al interior del equipo universitario. La pregunta inevitable apunta al nuevo entrenador Esteban Solari y qué tan conveniente sería un cambio de timón en este momento.

Hoy el semblante del Tano Solari es de preocupación. Si bien es cierto que trata de transmitir confianza y se considera muy optimista como él mismo lo manifestó en la rueda de prensa tras la derrota ante cuadro potosino, la realidad luce muy complicada para que al menos este torneo pueda revertirse una inercia casi “natural”. El mal paso que hoy vive Pumas, era de esperarse tras la derrota ya comentada en la final pasada. Porque era ya una realidad que el cuadro en ese entonces dirigido por Efraín Juárez se fortalecía más por un tema de mentalidad y garra que por derroche de calidad en el plantel.

Precisamente lo limitado del equipo, en cuanto a lo vasto del plantel, fue lo que inclinó la balanza para Cruz Azul en aquella final. Era lógico que para los Pumas mostraran algo similar con Solari, sería clave la contratación de refuerzos que realmente pesaran en el campo, para medio contrarrestar el bajón anímico del que sería muy difícil salir. En ese sentido, tanto la directiva, el patronato, Antonio Sancho y Esteban Solari, fallaron abruptamente en la contratación de fichajes. Hoy ninguno tiene un peso real, Luciano Herrera, quien prometía sería el jugador diferente en el ataque, brilla por su ausencia en cada encuentro. Prácticamente, las esperanzas las depositaron en César Huerta y un segundo renacimiento en el Pedregal, pero se nota a leguas que Huerta está muy lejos de su mejor versión.

Vaya dilema, para la directiva Puma, por un lado, resistir y confiar en la dirección de Solari puede ser tiempo perdido si no cambia la dinámica. Por otro lado, quién podría llegar casi como autentico mago para cambiar la mala inercia que lleva Pumas desde hace muchos años. Pareciera que lo más sensato es aguantar a Solari, considerar que siempre cuesta trabajo recuperarse y darle cara a un nuevo proyecto; pero junto con la paciencia, también la directiva debería estar trabajando en subsanar problemas como la carencia de canteranos y los próximos fichajes que no pueden ser nuevamente improvisados, porque de lo contrario, esta agonía de Pumas y su afición, puede seguir alargándose por mucho tiempo.

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