Se empiezan a acumular denuncias y filtraciones desde EU sobre personajes de la política mexicana, señaladamente de la 4T, por su relación con los cárteles de la droga.
El problema no está siendo sólo ello, sino que en la medida en que se van acercando las elecciones en EU, pueden empezar a acumularse más señalamientos, los cuales pueden estar ligados a los altos mandos del Gobierno y de Morena.
La multicitada lista de personajes que estarían ligados a la delincuencia organizada de la que tanto se ha hablado, al final no se dio a conocer. Como fuere, provocó un sinfín de especulaciones que presumimos le permitieron a EU conocer las reacciones del Gobierno mexicano, en caso de que tengan elementos fundamentados para sus denuncias.

• Insisten en resurrecciones políticas
La defensa a ultranza de los personajes que han sido acusados, Sinaloa y BC, por las autoridades de EU, se ha convertido en un elemento de confrontación que, si bien se ha referido al caso poco o nada en lo público, es claro que en lo interior han hecho acuse de recibo.
Los personajes mencionados en la lista han sido, en diversas ocasiones, referidos por su presunta relación con la delincuencia organizada. En la lista están gobernadores, legisladores e integrantes del gabinete, entre otros.
Sinaloa es el caso más emblemático, porque se presentaron denuncias por parte de la justicia estadounidense en las cuales establecían la relación que habían mantenido los 10 personajes acusados con la delincuencia organizada. La petición de EU, recordemos, fue que fueran detenidos y extraditados.
A partir de este momento, la Presidenta ha hecho una defensa con base en exigir “pruebas, pruebas, pruebas”. La justicia estadounidense establece que a la exigencia presidencial sólo se le responde en los tribunales frente de los acusados.
La Presidenta ha mantenido su misma estrategia en todos los casos. Particularmente con los cercanos o muy cercanos.
No se sabe cuánto tiempo más se podrá mantener esta estrategia, porque de manera cada vez más frecuente surgen nombres o filtraciones sobre actividades de personajes de alto nivel los cuales son parte de Morena o del pasado reciente del oficialismo, como es el caso del hijo del expresidente.
Cada vez se está haciendo más difícil sostener los señalamientos y referencias a la gobernadora de BC y su entorno.
Por más que recuerde que está divorciada, las acusaciones encontra de su exmarido, del cual no hace mucho se separó, la colocan en un escenario cada vez más delicado.
Estos casos y otros colocan a la vista cómo la Presidenta defiende a los suyos, sin considerar, aparentemente, las responsabilidades que se les imputan. En este terreno van entrando cada vez con mayor fuerza, las referencias respecto al hijo de López Obrador.
Es cierto que muchas de las filtraciones no ofrecen pruebas. Sin embargo, sin pasar por alto que no hay acusaciones directas por ahora, las filtraciones vienen de medios de comunicación reconocidos que no pueden ser tan fácilmente desacreditadas.
No se trata de que se abra una carpeta de investigación a partir de cada publicación.
De lo que sí se trata, es que se indague por qué se les menciona, como en el caso del huachicol fiscal. Andrés Manuel López Beltrán ha sido mencionado en varias ocasiones, su nombre está en las indagatorias junto con el de uno de sus mejores amigos, como es público y reconocido.
En el Gobierno en algún sentido andan pateando el bote. No queda claro si están esperando pruebas contundentes y dejar claramente establecido que se defendió a los suyos hasta el final, o de plano cree que los que lo rodean no tienen responsabilidad en ningún delito y que además caminan por la vida como si fueran santos.
RESQUICIOS.
Para Morena no va a estar fácil la operación cicatriz. En Nuevo León dos de los aspirantes tomaron una tajante distancia. En Quintana Roo al coordinador lo llenan de críticas internas, veremos si cambian de partido.

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