¿Cuántas veces el gobierno nos obliga, injustamente, perder el tiempo, el más escaso de los recursos, el más valioso?
El pasado domingo salí a comer y dejé el coche con el valet parking, quien tuvo a bien estacionarlo debajo de una señal de no estacionarse, sobre un tramo de un paso peatonal, y frente a un hidrante. ¡Triple infracción!
Para no hacer el cuento largo, me impusieron la multa, que pagó la empresa de valet parking. Hasta allí, proceso que se llevó más o menos una hora y media, “todo bien”. Desafortunadamente allí no terminó el asunto, porque los policías le quitaron la placa delantera al coche, sin haber sido capaces de indicarme en qué artículo del reglamento de tránsito se basaban para hacerlo, placa que remitieron al Módulo de Garantías (así se llama porque allí se realiza la devolución de la placa que se tomó como garantía por la infracción de tránsito), ubicado en Fray Servando Teresa de Mier 142, a donde tuve que ir a recoger la placa, lo que me llevó, desde el momento en el que salí de casa, hasta el momento en el que regresé, cronómetro en mano, 3:47 horas, ¡de tiempo perdido!, el más escaso de los recursos, el más valioso de todos.
¿Es necesario el retiro de la placa para que se paguen las multas de tránsito? No, mucho menos con la tecnología con la que se cuenta hoy en día para hacer cobros. Dos opciones. Primera: que los policías lleven una terminal y se cobre la multa, in situ, pagando con tarjeta de crédito o débito, para lo cual se requiere que el infraccionado esté presente. Segunda: si el infraccionado no está presente, que la multa se sume a la cuenta de multas pendientes del automóvil en cuestión. En algún momento, por ejemplo, cuando tenga que realizar la verificación, el infraccionado tendrá que pagarla ya que, si no lo hace, no podrá verificar. Todo lo anterior sin la necesidad de quitar la placa, de lo cual el gobierno no obtiene ningún beneficio pecuniario porque, para recuperarla, no hay que pagar. La recuperación de la placa es, en términos pecuniarios, gratuita. No así en términos de tiempo. A mí me costó 3:47 horas.
El retiro de la placa, ¿no es, simple y llanamente, ganas de fastidiar al infraccionado? Si de la recuperación de la placa el gobierno no obtiene un beneficio monetario, al contrario, le cuesta retirarla, trasladarla, guardarla y devolverla, ¿qué sentido tiene?
El problema de la escasez comienza por el tiempo, el más escaso de los recursos: 24 horas al día, por una determinada cantidad de días en la vida de cada uno, escasez que hace valiosa la vida, razón por la cual, que te hagan perder tu tiempo, es imperdonable. Y a eso, a perder tu tiempo, es a lo que te obliga, muchas veces, el gobierno, sin beneficio para nadie, como es el caso del retiro de placas, un abuso más del gobierno en contra de los ciudadanos. Y hablando de abusos, un ejemplo.
Yo, gobierno, te obligo a ti, ciudadano, a tener un documento sin el cual, en ciertas circunstancias, te metes en problemas conmigo. Yo, gobierno, soy el único que expide ese documento. Yo, gobierno, cobro por expedirlo. ¡Negocio redondo! Es el caso, entre muchos otros, de la licencia para manejar, con el cinismo (¿hay manera de llamarlo de otra forma?) de que, a ese pago, al que nos obliga el gobierno, le llama “pago de derechos”. ¿Cuál derecho? Se trata de lo contrario, de una obligación.
El universo de repente
