PESOS Y CONTRAPESOS

De la comparecencia (4/5)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Comparecencia del secretario de Hacienda en la Cámara de Diputados, en la que resaltó, como elementos propicios del 2027, la consolidación fiscal, la estabilidad macroeconómica, la inversión gubernamental, el gasto social, la mayor recaudación. Ya comenté el tema de la consolidación fiscal, la estabilidad macroeconómica, y la inversión gubernamental. Hoy comento el gasto social.

En 2027 se priorizarán (como desde 2019), los programas sociales, por lo que el gasto social se mantendrá como el principal rubro del presupuesto, con una participación cada vez mayor.

Según la clasificación funcional del gasto, ¿en qué se gasta?, éste se divide en gastos propios del gobierno (seguridad y justicia), gastos en desarrollo social (programas sociales), y gastos en desarrollo económico (inversiones físicas).

Como porcentaje del gasto programable, en 2018, antes del inicio de la 4T, el 9.3% fue gastos propios del gobierno. En 2027, noveno año de la 4T, será el 4.9%, 4.4 puntos porcentuales menos, el 47.31%. En 2018 el 59.8% fue gasto en desarrollo social. En 2027 será el 74.1%, 14.3 puntos porcentuales más, el 23.91%. En 2018 el 29.6% fue gasto en desarrollo económico. En 2027 será el 20.9%, 8.7 puntos porcentuales menos, el 29.39%.

Cada vez más gasto en desarrollo social y menos en las tareas propias del gobierno y en desarrollo económico. Gobernar se ha vuelto sinónimo de redistribuir el ingreso, porque eso, redistribución gubernamental del ingreso, es al gasto en desarrollo social. ¿Y qué es la redistribución gubernamental del ingreso? El gobierno quitándole a Juan, por medio del cobro de impuestos, una parte de su ingreso, del producto de su trabajo, para dárselo, a través de los programas sociales, a Pedro, haciendo de Juan un expoliado y de Pedro un mantenido. Se trata, según la expresión de Federico Bastiat, de la expoliación legal (a quien le interese no deje de leer su texto El Estado, en el cual define al gobierno como “la gran ficción a través de la cual todo el mundo se esfuerza por vivir a expensas de todo el mundo”).

El secretario de Hacienda afirmó que en 2027 los programas sociales beneficiarán a 43 millones de personas, con recursos equivalentes al 2.6% del PIB, ¡el mismo porcentaje que se destinará a la inversión física presupuestal! Ese 2.6% del PIB, de programas sociales, incluirá pensiones, becas, apoyos directos y transferencias sociales.

Amador Zamora lo dijo claramente: el gasto en desarrollo social (es decir: la redistribución del ingreso, la expoliación legal), es prioridad en el presupuesto. Estando las cosas como están, ¿cuál debería ser la prioridad? El gasto en las funciones propias del gobierno, relacionadas con seguridad y justicia, que dejan mucho que desear, al grado de poder afirmar que el mexicano es un gobierno fallido, incapaz de realizar eficazmente sus tareas esenciales: prohibir y prevenir la violación de derechos, la comisión de delitos, y, de fallar la prevención, castigar y obligar a resarcir al delincuente, al violador de derechos. A esas tareas se destinará, nada más, el 20.9% del gasto, una quinta parte. Recursos para que el gobierno cumpla con su tarea esencial, seguridad y justicia, hay. Pero prefiere destinarlos, sobre todo, a gasto social. Dime en qué gastas más, ¡cada vez más!, y te diré qué tipo de gobierno eres.

Continuará.

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