ROZONES

• Criterio doblado

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Rozones Foto: Imagen: La Razón de México

• Criterio doblado

Al que le corrigieron la plana —y con fuerza— fue al INE, luego de que el Tribunal Electoral revocara ayer el criterio defendido por la consejera presidenta, Guadalupe Taddei, que dejaba a los Consejos Distritales decidir la validez de las llamadas boletas planchadas. Nos dicen que el fallo fluyó sin obstáculos después de que el magistrado Felipe de la Mata puso sobre la mesa una pregunta bastante gráfica: ¿cómo puede una boleta de 20 por 28 centímetros entrar extendida por una ranura de apenas 12 centímetros? Por unanimidad, la Sala Superior determinó que las papeletas sin las marcas de doblez —material y matemáticamente necesarias— no podrán contar como votos buenos y deberán inutilizarse y conservarse por separado, como reclamaron los partidos impugnantes. Y es que nos hacen ver que el árbitro electoral había dejado abierta una interpretación donde primero hacía falta una explicación física. Así que, hablando de boletas sin dobleces, lo que sí quedó doblado fue el criterio del INE. Tsss.

• Los quince de Morena

Como en toda fiesta de quince años, nos cuentan, en la de Morena no faltaron la recepción, los discursos, la música y los invitados que dieron de qué hablar. En el Auditorio Nacional, rentado para la ocasión, tomaron la palabra el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo; el titular de Cenagas, Cuitláhuac García, y el documentalista de cabecera de la 4T, Epigmenio Ibarra, entre muchos otros. Este último, nos dicen, sí quedó como el típico padrino que se vuela la barda, al plantear en el brindis político que el partido guinda no sólo es la esperanza de México, sino ¡del mundo! Modesto el deseo para la quinceañera. Entre los asistentes estuvo Andrés Manuel López Beltrán, cuya presencia, en medio de la polémica que lo rodea, difícilmente podía pasar inadvertida. Eugenia León puso la música y afuera del recinto el ambiente festivo incluyó venta de toallas con la imagen del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, quien ya se ha convertido en referente entre los souvenirs morenistas. Por cierto que el reparto de rebanadas de pastel, las que quedan, vendrá en días siguientes. A ver cómo se pone.

• El aguafiestas

Y resulta que en el cumpleaños de Morena, el dirigente nacional del PT, Alberto Anaya, dejó un recado poco festivo al expresar preocupación por un corrimiento del partido guinda, según dijo, hacia el centro ante las presiones de Estados Unidos. El dirigente aprovechó para recordar que los petistas sí tienen brújula: “Nuestro partido resolvió ir a la izquierda, desde sus orígenes y ahí seguimos”. Pero la distancia no fue sólo ideológica. Aunque aseguró que su apuesta es una coalición total para 2027, también dijo que no ve voluntad suficiente para concretarla y dejó abierta la posibilidad de competir por separado en algunas entidades. Para que nadie piense que es una ocurrencia, enumeró elecciones en las que el PT fue solo y sobrevivió. Nos hacen ver que el mensaje tiene dos destinatarios: quienes definen el rumbo de Morena y quienes reparten las candidaturas. Porque una cosa es acompañar a la quinceañera a su fiesta y otra, muy distinta, aceptar cualquier lugar en la mesa. Así el aliado.

• Les cambian la ventanilla

Los que todavía tienen pendiente una revisión electoral, nos dicen, son los morenistas Andrés Manuel López Beltrán, Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar. El Tribunal Electoral determinó que las denuncias presentadas contra ellos por Movimiento Ciudadano —por presuntos actos anticipados de precampaña y campaña— deben atenderse en Tabasco y Chihuahua, ahí donde presuntamente ocurrieron las conductas señaladas. También confirmó que no había indicios suficientes para abrir un procedimiento contra Morena por una supuesta estrategia nacional de posicionamiento. A los naranjas les cuestionaron que ese planteamiento descansara en conjeturas sobre hechos futuros. Pero, nos hacen ver, tampoco hay motivo para que los señalados echen las campanas al vuelo: la resolución no determinó si incurrieron en infracciones, pues esa tarea ya corresponde a las autoridades locales. Los emecistas tendrán que sostener sus acusaciones ante la instancia correspondiente y los denunciados esperar lo que ésta resuelva. Cambió la ventanilla; la respuesta sigue en veremos.

• Le subieron al pleito

Lo que inició como una petición para bajarle al volumen, terminó subiéndole al pleito en San Lázaro. Nos cuentan que todo comenzó cuando el diputado y vocero morenista Arturo Ávila pidió revisar los micrófonos porque el sonido le “lastimaba el oído”. El reclamo desató un intercambio de críticas entre bancadas. La priista Ariana Rejón le respondió que, si tanto le molestaban las verdades de la oposición, más debería molestarle ser cómplice de un narcopartido. ¡Zas! La petista Lilia Aguilar reclamó orden a la Presidencia y el panista Elías Lixa puso el dedo en la contradicción: se pedía regular el volumen del micrófono mientras desde el oficialismo salían chiflidos. Nos hacen ver que las bocinas acabaron pagando por un problema que difícilmente resuelve un técnico de sonido. Porque a la amplificación se le baja con una perilla; a la descalificación, sólo con voluntad. Y de ésa hubo bastante menos que ruido. Uf.

• El sí automático… y traicionero

Vaya prueba a la que fueron sometidos el entusiasmo —y la agilidad mental— de los compañeros de la diputada morenista Claudia Rivera. Nos cuentan que, durante el debate de la Ley Aduanera en San Lázaro, la legisladora lanzó una serie de preguntas que recibían respuestas afirmativas a coro, hasta que cambió la fórmula y preguntó si estaban a favor del huachicol fiscal. Lo feo, nos dicen, es que desde el mismo grupo que la acompañaba salió un “¡sí!”, antes de que llegaran la corrección y las risas. Nos hacen ver que el tropiezo dejó una lección para las arengas legislativas: conviene escuchar la pregunta completa antes de sumarse al coro o, cuando menos, ensayar los cambios de respuesta. Porque el respaldo automático puede funcionar muy bien para animar una intervención, pero también regalarle a la oposición un video difícil de borrar. Esta vez hubo que corregir la respuesta; para la próxima, quizá baste con quitarle el piloto automático al entusiasmo. ¡Qué oso!

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Ricardo Monreal *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón

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