LAS BATALLAS

El plan

Francisco Reséndiz. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Francisco Reséndiz. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

En el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum comienza a tomar forma una apuesta que podría resultar determinante para el futuro económico de México: diversificar su infraestructura eléctrica y resolver los rezagos que durante años limitaron la capacidad del sistema para acompañar el crecimiento del país.

La Secretaría de Energía (SENER), encabezada por Luz Elena González, y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que dirige Emilia Calleja, están al frente de un plan que busca fortalecer al Sistema Eléctrico Nacional más allá de la generación, con objetivos también en transmisión, distribución y almacenamiento.

Tienen frente a sí una de las tareas más complejas de la actual administración federal: garantizar que México cuente con la electricidad necesaria para sostener su crecimiento económico, atraer inversiones y responder a una demanda que no dejará de aumentar… y el plan está en marcha.

Diversificación es la palabra que mejor define la estrategia del gobierno federal en materia eléctrica. Para el periodo 2024-2030 están considerados más de 244 mil millones de pesos en redes, de los cuales 172 mil millones corresponden a transmisión y 72 mil millones a distribución.

La apuesta es de gran calado; no se trata solamente de construir nuevas centrales de generación, sino de fortalecer un sistema que durante años acumuló necesidades de inversión en transmisión, distribución y modernización de infraestructura.

De acuerdo con funcionarios consultados, la diversificación también se refleja en el tipo de infraestructura. A la expansión solar y eólica se suma la capacidad hidroeléctrica existente, nuevas centrales de ciclo combinado que aportan firmeza al sistema y proyectos de almacenamiento vinculados a la generación intermitente.

En paralelo, están previstos 175 proyectos de transmisión que añadirán 7 mil 587 kilómetros-circuito y más de 22 mil MVA de capacidad de transformación. La estrategia, así, no se concentra en una sola tecnología ni en una sola parte de la red, sino en reforzar varias piezas del sistema al mismo tiempo.

El desafío no es menor. De poco sirve construir nuevas centrales si la electricidad no puede llegar a los centros de consumo. Tampoco basta con incrementar la participación de las energías renovables si no existen mecanismos para enfrentar su intermitencia. La generación, por sí sola, no resuelve las necesidades de un sistema sometido a presiones crecientes.

México enfrenta, además, una coyuntura que difícilmente volverá a repetirse en las mismas condiciones. La reorganización de las cadenas globales de suministro, la relocalización de inversiones y la competencia por atraer industrias de alto valor agregado han convertido a la electricidad en un factor determinante para el desarrollo económico.

Las empresas no sólo buscan terrenos, carreteras, puertos o cercanía con el mercado estadounidense. Necesitan certidumbre energética: una planta automotriz, un complejo industrial, un centro de datos o una instalación de manufactura avanzada no pueden depender de una infraestructura incapaz de responder a sus requerimientos.

Ahí aparece una de las mayores responsabilidades de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum: transformar la planeación eléctrica en capacidad instalada, redes operativas y resultados medibles. El tamaño de las inversiones anunciadas importa, pero importa mucho más su ejecución.

La transición energética no admite soluciones simplistas. México necesita avanzar hacia fuentes más limpias, pero al mismo tiempo debe garantizar estabilidad en el suministro de energía. Las centrales de ciclo combinado, la infraestructura hidroeléctrica, las renovables y el almacenamiento cumplen funciones distintas dentro de un sistema que exige equilibrio técnico y financiero.

Luz Elena González y Emilia Calleja tienen frente a sí una tarea cuya relevancia trasciende el sexenio. Las decisiones sobre transmisión y distribución tomadas hoy determinarán, en buena medida, dónde podrán instalarse nuevas industrias, qué regiones tendrán mayores oportunidades de crecimiento y qué tan competitivo será México durante la próxima década.

El reto será evitar que la estrategia quede atrapada entre los anuncios, los trámites, las restricciones presupuestales y los retrasos de ejecución. La infraestructura eléctrica requiere continuidad, financiamiento y decisiones técnicas, audaces de hecho, que no siempre producen resultados inmediatos ni dividendos políticos de corto plazo.

La diversificación, entonces, puede convertirse en una política de Estado audaz y efectiva para un México que necesita energía para crecer, pero también una red capaz de sostener ese crecimiento. Y ésa es una batalla que no se gana con discursos, sino con electricidad disponible donde y cuando se necesita… por ello el plan está en camino.

RADAR

ANIVERSARIO. Ayer, Morena celebró sus primeros 15 años de existencia. En ese tiempo, el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador experimentó un crecimiento vertiginoso, conquistó la Presidencia de la República, amplió su presencia territorial y se convirtió en la principal fuerza política del país. Hoy enfrenta también el desgaste natural del ejercicio del poder, inevitable en cualquier democracia.

Sin su fundador al frente, la dirigencia nacional, los cuadros históricos y los liderazgos estatales del morenismo parecen tener clara la coyuntura política, tanto interna como internacional, marcada esta última por el avance de la derecha en América Latina. El llamado fue a cerrar filas, mantener vigentes los principios del lopezobradorismo y respaldar sin reservas a la presidenta Claudia Sheinbaum.

En el Auditorio Nacional, Morena mostró músculo político y capacidad de convocatoria. Arropó a sus gobernadores de Baja California, Baja California Sur, Campeche, Ciudad de México, Chiapas, Colima, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Tabasco, Tamaulipas y Zacatecas. La ausencia fue la de Sinaloa.

El lopezobradorismo llega así a sus primeros 15 años con el control de buena parte del mapa político nacional, pero también con enormes desafíos internos y una oposición que buscará capitalizar cada error, cada diferencia y cada signo de desgaste para disputarle el poder; y Morena está decidido a mantenerlo.

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