Un adulto llega a la recepción de un hotel con una niña. Paga, recibe la llave y sube al cuarto. Nadie le pregunta quién es ella ni qué relación tienen. Así ha operado, durante años, el turismo sexual infantil en México.
Estamos hablando de cerca de 21 mil niñas, niños y adolescentes que son víctimas de explotación sexual cada año en México, según la cifra que se citó ayer en el Senado. La Cámara alta aprobó por unanimidad, con 104 votos, una reforma que obliga al adulto a acreditar con documentos oficiales qué relación tiene con el menor. Si no puede, el hotel deberá negarle el servicio y avisar a las autoridades.
Es la reforma a la Ley General de Turismo contra la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes, presentada por la diputada Tania Palacios Kuri, para combatir la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en el turismo. A partir de ahora, cuando un adulto llegue a un hotel con un menor, tendrá que acreditar con documentos oficiales qué relación tiene con él. Si no puede hacerlo, el hotel deberá negar el servicio y avisar a las autoridades.

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Hoy, lamentablemente, México ocupa el primer lugar en abuso sexual infantil entre los países de la OCDE. Hasta ahora, el código para proteger a los menores en hoteles y viajes era voluntario. Con esta reforma se vuelve obligación. Platicamos con la diputada Palacios Kuri, quien la impulsó.

Bibiana Belsasso (BB): ¿Cuántos niños llegaban a un hotel con cualquier adulto y simplemente podían entrar?
Tania Palacios Kuri (TPK): Se abrió la caja de Pandora con organizaciones sociales, con la voz de víctimas y de testigos, y con el penoso segundo lugar a nivel mundial en turismo sexual infantil. Solamente estamos debajo de Tailandia; muchas veces nos llaman el Bangkok latinoamericano. La seguridad turística no empieza cuando llega una patrulla, una fiscalía o una sentencia. Empieza cuando una persona reconoce una señal de alerta y sabe qué hacer. Muchos hoteleros nos comentaban que no tenían dientes frente a una situación de riesgo para un menor.
BB: ¿Hay cifras del tamaño del problema?
TPK: Conocemos solamente la punta del iceberg. No hay cifras oficiales que den a conocer realmente la magnitud. Y es un problema que escala a las plataformas digitales. Hay un estudio de UNICEF, ECPAT e Interpol que estima que 16 millones de adolescentes, de entre 12 y 17 años, que usan Internet, sufrieron explotación o abuso sexual facilitado por tecnologías digitales en un año. Muchas veces vienen turistas a México y encuentran una puerta abierta para depravar.
BB: Si un adulto no puede acreditar su relación con un menor, ¿la recepción puede dar aviso a las autoridades?
TPK: Exactamente, es un protocolo de respuesta. El prestador de servicios turísticos no va a ser quien sancione ni quien investigue, pero va a ser quien alerte y quien niegue el servicio. El dictamen lo dice expresamente: “negar el servicio y dar aviso inmediato a las autoridades correspondientes”. De esta manera, cuando un niño está en alerta, México está en alerta.
BB: ¿Y si es un tío, un abuelo o un padrino quien lleva al menor?
TPK: Tiene que validar que la compañía es legal. Esto es un primer paso.
Cuando se aprobó en la Cámara de Diputados, platicamos con la Secretaría de Turismo, y ellos ya crearon un código de protección de niñas, niños y adolescentes.
BB: ¿Qué pasa con plataformas como Airbnb?
TPK: También consideramos las plataformas digitales. Hay muchos huecos. Hemos platicado de forma personal con algunas para que, según sus particularidades, brinden soluciones. Cuando vino el Mundial invitamos a varios, incluidos gobiernos, a firmar la Alianza Turismo Seguro. Usted sabe que una iniciativa muchas veces se descafeína al llegar a dictamen, pero yo lo veo como un gran paso. Pone el tema sobre la mesa e involucra a la primera ventanilla con la que se encuentra un niño en riesgo, que es un centro de hospedaje. Hay aerolíneas que ya tienen protocolos por política interna, pero tiene que ser una regla pareja para todos.
BB: Para sacar a un niño del país se necesita la autorización de ambos padres. ¿Es algo similar?
TPK: Claro. Ahorita está la base legal, la ingeniería legal básica, y falta aterrizar muchas cosas. En hoteles y moteles se tiene que activar un instrumento estandarizado por parte del Gobierno federal, adaptado a los estados. En Querétaro, el gobernador Mauricio Kuri ya estaba capacitando a hoteleros, restauranteros y prestadores de servicios turísticos antes de que se aprobara la reforma. Todos somos ojos, pero también podemos ser voz y vínculo con las autoridades.
BB: ¿Qué pasa si al hotel le entregan documentos falsos y efectivamente hay un menor adentro?
TPK: Van a existir muchas aristas. Voluntad política y fuerza táctica le van a dar el éxito; si no, se puede convertir en un elefante blanco. Todo depende de qué tanto lo blindemos. Los depredadores saben encontrar los huecos.
BB: Pasó un año y medio entre la aprobación en la Cámara de Diputados y la del Senado. ¿Por qué tardó tanto?
TPK: Estoy muy agradecida por cómo fluyó, porque una de cada 100 iniciativas se vota, y no es un tema fácil de discutir siendo oposición. En el Senado ya tenía primera lectura, pero la sesión en la que estaba programada, antes del Mundial, se suspendió por agenda política.
A mí me interesaba muchísimo que se aprobara antes. Hay que verlo como un legado para el futuro y buscar la voluntad política para que no se quede en un párrafo.
Con esta ley, considero que ganó México. Vienen más batallas y no hay que aflojar. Es muy importante conocer lo que se aprueba para estar alerta de lo que podemos hacer.
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México ocupa el segundo lugar del mundo en turismo sexual infantil, sólo por debajo de Tailandia. Es un dato que legisladores de distintos partidos han citado en el Congreso durante años, y que nadie ha podido desmentir, porque no existe una cifra oficial del tamaño del problema.
Las estimaciones que sí se han dado van en el mismo sentido. En el debate del Senado se habló de cerca de 21 mil niñas, niños y adolescentes víctimas de explotación sexual cada año. Estamos hablando de casi 60 al día. Y México aparece, además, en el primer lugar de abuso sexual infantil entre los países de la OCDE.
Muchos de esos menores no llegaron solos a un hotel. Fueron enganchados con engaños, sacados de sus comunidades y vendidos por redes de trata que operan en los destinos turísticos y en las grandes ciudades.
Hasta esta nueva reforma que se aprobó, el código para proteger a los niños en hoteles y viajes era voluntario.
Hasta ahora, quien estaba en la recepción de un hotel podía sospechar, pero no podía hacer nada. El código para proteger a los niños era voluntario.
Con esta reforma, los hoteles ya tienen dientes. Pueden pedir documentos, negar el cuarto y llamar a la autoridad. Protegerlos le corresponde primero al Estado, pero muchas veces la última persona que ve a ese niño, antes de que se cierre la puerta, está detrás de un mostrador.
Hoy, esta ley protege a los niños y niñas.

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