LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS

Unidad a medias

Daniel Santos Flores. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Daniel Santos Flores. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Especial

Pues resulta que en Nuevo León la unidad de Morena es puro cuento. Clara Luz Flores fue designada coordinadora estatal rumbo al 2027 y, lejos de que el show terminara con eso, sólo ocurrió todo lo contrario.

Tatiana Clouthier, Andrés Mijes y Waldo Fernández se juntaron para decir públicamente que no quieren que Clara Luz sea la mera mera candidata, y hasta le pidieron a Morena que reconsidere el dedazo, perdón, la decisión. Tatiana incluso creó su propio movimiento después de quedar inconforme con el proceso. Todo perfectamente normal dentro de un partido que apenas unos días antes estaba hablando de mantenerse unido frente a sus adversarios. Supongo que eso de la unidad aplica “siempre y cuando sea yo el que ganó”.

Y en Michoacán tampoco están precisamente en un día de campo entre amigos. Raúl Morón le recordó a la dirigencia que, según él, “lo definitivo no es ser coordinador, sino candidato”, después de que Carlos Torres Piña resultara favorecido en el proceso interno. Morón pidió una nueva encuesta, cuestionó la imparcialidad del procedimiento y denunció una supuesta intervención del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. Seguramente la encuesta es un extraordinario instrumento democrático, científico y representativo… hasta que uno pierde. Total, que nada les embona.

Alfonso Durazo decidió ayudar a aclarar las cosas y terminó revolviéndolas más. El presidente del Consejo Nacional de Morena dijo que no todos los que ganan una encuesta necesariamente sirven al movimiento, y advirtió que existen aspirantes que pueden inflar artificialmente su posicionamiento pagando exposición en medios. Tiene razón en algo importante: ganar una encuesta no necesariamente convierte a nadie en el mejor representante de un proyecto. El pequeño problema es que Morena lleva años diciéndonos que precisamente las encuestas son el mecanismo para resolver buena parte de sus candidaturas. Así que ahora resulta que hay que ganar la encuesta, pero tampoco demasiado, porque quizá entonces alguien pregunte cómo fue que la ganaste. La democracia morenista tiene sus letras chiquitas.

Y mientras en otros estados ya comenzaron los pleitos por quienes ganaron, en Tamaulipas apenas está comenzando el levantadero de manos. Morena abrió del 8 al 18 de octubre los registros para quienes quieran convertirse en coordinadores municipales de los 43 municipios, que eventualmente serán las candidaturas a las alcaldías. De aquí a entonces seguramente veremos una extraordinaria aparición colectiva de vocaciones de servicio: personajes que hasta hace unas semanas estaban perfectamente tranquilos descubrirán que toda su vida soñaron con caminar colonias, escuchar a la gente y transformar su municipio. Habrá registros, reuniones, fotografías, encuestas y seguramente más de uno que comience a hablar como candidato antes de saber siquiera si pasó el primer filtro. Nada nuevo. Lo interesante es que muchos y muchas de los que exigen eran (o son, pero escondidos) panistas o priistas, o de los dos, y ésos son los que más la hacen de tos, porque, a decir de ellos, ya les toca.

La última…

Ariadna Montiel pidió a Morena unidad y dijo que ésta no puede construirse sobre intereses personales ni cálculos frívolos. Eso está perfecto. Ahora, nada más falta explicárselo a los chapulines que se sienten más morenistas que el mismo Andrés Manuel.

…y nos vamos.

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