POLITICAL TRIAGE

A río revuelto… perdemos todos

Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

El cierre del año depara una gran inestabilidad en el escenario político. Mítines, ataques en medios, propuestas callejeras, encuestas que proliferan que gran variedad de resultados y escenarios, un estado de crispación total. De las elecciones de mitad de mandato en los Estados Unidos a las calles incendiadas en grandes capitales europeas, el mundo interconectado muestra que lo local es global y lo global es local.

En Estados Unidos las elecciones entran en su fase final con una ligera ventaja de los demócratas en las encuestas. En los sondeos se aprecia la duda entre los votantes para volver a darle la confianza a los republicanos debido a un abanico de temas que muestras descontento, frustración y pérdida de la confianza. La economía, principalmente, ha sido la promesa incumplida que es difícil de maquillar: el costo del combustible, el encarecimiento de productos básicos y el desempleo crean una ola de desesperanza palpable. Sin embargo, no parece probable que este sentimiento se refleje con fuerza en las urnas con un voto de castigo. La corrupción y los abusos de poder por parte de distintas dependencias públicas en el gobierno federal, son factores que también hacen dudar a los votantes, pero sigue sin notarse un entusiasmo que pueda reflejarse en votos.

Ante un escenario local incierto, el gobierno estadounidense necesita éxitos en el terreno internacional. La injerencia en las guerras y elecciones en el extranjero son intentos de mostrar músculo y buscar elevar el entusiasmo y crear alianzas que puedan incentivar la economía. Los tratos para llevar grandes corporaciones a Argentina con ventajas fiscales increíbles son muestra de ellos. Del mismo modo, mostrar los disturbios en Madrid y Francia como prueba del fracaso de “la izquierda radical”, es una forma de generar miedo al contrincante y orgullo estadounidense por igual.

Europa, por su parte, siente la presión de mantenerse unida ante potencias como Rusia, China y Estados Unidos que tironean el entramado político mostrando su vulnerabilidad y dependencia económica y, en especial, energética. Sin embargo, la crisis del estado de bienestar que se refleja en el encarecimiento de la vivienda, la crisis educativa, el desempleo juvenil, las controversias migratorias y el colapso de los sistemas de pensiones son carne de cañón para la polarización política que podría terminar rompiendo el sueño europeo. Europa se desqueja desde dentro.

Las crisis son tierra fértil para la radicalización política que busca votos apostando por la confrontación más que por la solución de las problemáticas. Serenidad, discernimiento y exigencia son cualidades que lo votantes necesitamos desarrollar para no ser una pieza más en los juegos de poder de los partidos radicales.

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