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Arturo Damm Arnal

¿Estanflación?

PESOS Y CONTRAPESOS

Arturo Damm Arnal
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Arturo Damm Arnal

La palabra estanflación la inventó, en 1965, el entonces ministro de finanzas británico, Ian McLeod, para hacer referencia a una situación económica de elevada inflación y bajo crecimiento. Así lo dijo en un discurso pronunciado en la Cámara de los Comunes: “We now have the worst of both worlds: not just inflation on the one side or stagnation on the other. We have a sort of ‘stagflation’ situation”.

La palabra estanflación se popularizó en la década de los ochenta del siglo pasado, cuando esa situación de elevada inflación y bajo crecimiento se generalizó en varios países, México incluido. Durante el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988) el crecimiento promedio anual de la economía mexicana fue 0.3 por ciento y la inflación promedio anual fue 86.7 por ciento. ¿Qué tuvimos? Estanflación.

La estanflación puso en entredicho la veracidad de la teoría keynesiana, y la eficacia de las políticas económicas de inspiración keynesiana, según la cual el precio que hay que pagar para lograr un mayor crecimiento, es decir, una mayor producción de bienes y servicios, es generar inflación. La estanflación puso en entredicho la veracidad de esa teoría y la eficacia de esas políticas.

Hoy muchos se preguntan su estamos en la antesala de un nuevo período de estanflación. La respuesta depende de cuánta inflación y cuánto estancamiento correspondan a una situación de estanflación. Claramente, lo que se tuvo durante el sexenio de Miguel de la Madrid fue estanflación. Lo que se espera para 2022 y 2023, ¿puede calificarse de estanflación?

Se espera, según los resultados de la encuesta más reciente del Banco de México sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado, que terminemos 2021 con crecimiento del 6.15 por ciento e inflación del 5.05 por ciento, situación que difícilmente podemos calificar de estanflación.

Para 2022 y 2023 se espera un crecimiento del 2.88 y 2.18 por ciento, y una inflación del 3.84 y 3.61 por ciento, lo cual supondría mejores resultados que los obtenidos en lo que va del siglo XXI. Entre 2001 y 2020 el crecimiento promedio anual de la economía fue 1.42 por ciento y la inflación, también en promedio anual, fue 4.17 por ciento. Para 2022 y 2023 se espera, en promedio anual, crecimiento de 2.53 por ciento e inflación de 3.73 por ciento, resultados que, de darse, no deberán identificarse con una situación de estanflación.

Una de las razones para dudar de la posibilidad de la estanflación la encuentro en la autonomía del Banco de México, en la imposibilidad de que el gobierno lo obligue a producir dinero y dárselo para que lo gaste, autonomía que deberá mantenerse a toda costa, sobre todo ahora que viene el relevo del gobernador del banco central.