Viernes 14.08.2020 - 05:29

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Bernardo Bolaños

Con sana distancia, jabón y gel ¿te infectaste?

ANTROPOCENO

Bernardo Bolaños
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Hay tres modos de transmisión del virus SARS-CoV-2: mediante superficies contaminadas, a través de gotículas y en aerosoles. Aparte de los experimentos en laboratorio, disponemos de casos reales, experimentos naturales, para identificar el principal de esos mecanismos. Por ejemplo, las protestas #BlackLivesMatter juntaron a miles de personas en Estados Unidos, sin provocar rebrotes (como sí los causó la reapertura de los bares de Texas).

Si los manifestantes antirracismo tenían contacto físico cercano ¿por qué no se dispararon los contagios? Los agentes infectantes y sus potenciales víctimas estaban al exterior, en las calles. Dado que gritaban y hablaban de cerca, algunos científicos sospechan que proyectar pequeños proyectiles de saliva en la jeta de los otros no es la principal forma de transmisión del virus. Las personas no podemos interactuar cara a cara con tantos a la vez.

A diferencia de las manifestaciones callejeras, se ha documentado que hay eventos que sí producen decenas o cientos de contagios en unas cuantas horas. Como conciertos en salas cerradas, misas y los restaurantes mal ventilados. En varios de estos casos, las personas guardaron la sana distancia y tenían las manos irritadas de tanto lavárselas o ponerse gel. Es imposible que en ellos existiera un portador del virus que, en tan poco tiempo, hubiese escupido sus postillones a todos los demás. Lo que explica el contagio masivo, en esas situaciones, es la transmisión en el aire del virus.

Sin embargo, el Dr. Hugo López-Gatell sigue siendo fiel estas últimas semanas a su receta anticovid19: lavarse muchas veces las manos, guardar la etiqueta al estornudar y conservar una sana distancia de dos metros. Concede que algunos científicos y la OMS hablen de los aerosoles, pero él cree que no son la causa principal.

Durante mis estudios en historia y filosofía de la ciencia aprendí que muchas controversias científicas provienen, no de individuos y teorías, sino de rivalidad entre comunidades de expertos. Es una de las lecciones que nos enseñó Thomas Kuhn, autor del famosísimo libro La estructura de las revoluciones científicas. Los científicos son grupales, incluso gregarios, y defienden su respectivo paradigma. Hoy se confronta la comunidad de los químicos atmosféricos con la de los epidemiólogos. Para escribir esta columna, sigo las explicaciones del profesor José Luis Jiménez, químico de la Universidad de Colorado-Boulder ¿Cómo tomar partido en una controversia científica? En filosofía estudiamos mucha lógica, lógica aristotélica y lógica matemática: si ni las gotículas ni los aerosoles causaron rebrotes en las protestas callejeras, pero sí ocurren muchos contagios tras unas pocas horas en los restaurantes encerrados, así como en bares, salas de conciertos e iglesias, parece que la transmisión ocurre principalmente por los aerosoles en interiores.

Al menos así puedo explicarme que varios amigos me hayan dicho: “nos infectamos tras una reunión en casa en la que fuimos muy cuidadosos, nos lavábamos las manos y guardábamos la sana distancia”. Más o menos con esas palabras.