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Bibiana Belsasso

Matan por buscar a desaparecidos

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
Bibiana Belsasso 
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Bibiana Belsasso

Ahora en México no sólo secuestran y desaparecen a seres humanos, también matan a quien los busca.

Aranza Ramos, de 28 años, perdió el miedo y se dio a la tarea de buscar a su esposo, Bryan Omar Celaya, quien estaba desaparecido desde noviembre de 2020.

Por siete meses, se metió a las entrañas del crimen organizado, a la comunidad de Ortiz, en Guaymas, Sonora, donde vivía y, aseguraba, estaba el cuerpo de su esposo.

Esta incansable búsqueda llevó a Aranza a ser asesinada por el crimen organizado.

La noche del jueves 15 de julio, un comando la sacó de su propio domicilio y la obligó a subir a una camioneta; su cuerpo fue encontrado a la entrada de la comunidad Ortiz.

Sólo 24 horas después de este asesinato, Cecilia Flores, líder del colectivo Madres y Guerreras Unidas de Sonora, al cual se sumó Aranza Ramos para buscar a su esposo, recibió la primera advertencia en su bandeja de mensajes en Facebook: “cuídate porque la orden es que tú sigues, cuídate no sólo del crimen organizado, también del estado, del gobierno del estado…”.

La líder de las buscadoras indicó que el mensaje llegó desde un perfil falso, con el nombre de Alexis Robles, que hasta platicó con el usuario y luego admitió que era parte de uno de los grupos criminales: “desgraciadamente me metí en esto y si yo le digo que se cuide es porque yo escuché al jefe decir que seguía usted, dio la orden”.

De acuerdo con Cecilia, el autor del mensaje le confesó que conoció a sus dos hijos que se encuentran desaparecidos y por quienes comenzó con su activismo.

Cecilia busca a Marco Antonio, de 31 años, y Jesús Adrián, de 15 años de edad, a quienes se llevó un comando la madrugada del 4 de mayo de 2019 en Bahía de Kino, en Hermosillo.

Casi cuatro años antes, su otro hijo, Alejandro, fue privado de la libertad, por lo que salió de Los Mochis, Sinaloa, donde en ese momento residía.

El mensaje para Cecilia es similar al que en varias ocasiones recibió Aranza Ramos antes de ser asesinada. Amenazada de que detuviera sus búsquedas porque acabarían con su vida, pero en esas ocasiones desestimó los mensajes porque su prioridad era encontrar a su esposo Bryan.

El 10 de mayo siguiente, seis días después de la desaparición, le devolvieron a su hijo Jesús Adrián, al más chiquito de sus niños "como regalo de Día de las Madres", como siempre le gusta decirlo a ella. Y hasta el día de hoy mantiene su incansable búsqueda de Marco y Alex.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) solicitó la implementación de medidas cautelares para las integrantes del colectivo y los familiares de Aranza, incluso fueron dirigidas a la Guardia Nacional, el Gobierno y la Fiscalía estatales y con autoridades de la presidencia municipal de Guaymas.

Pagó el precio

Aranza Ramos fue asesinada el 15 de julio por buscar a su esposo, Bryan Omar Celaya, desaparecido desde noviembre. Ante ello, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio pidió a la Secretaría de Gobernación declarar alerta de género para Sonora.Foto: Especial

Sin embargo, Cecilia Flores indicó que, hasta el momento, ha sido contactada por autoridades federales y el gobernador electo, Alfonso Durazo; con las demás autoridades no ha tenido contacto.

Explicó que ratificó su denuncia ante la Fiscalía del estado y la Comisión de Derechos Humanos por las amenazas que ha recibido, pero hasta el momento no les han ofrecido protección, pues explicó que desde hace varios meses ya había recibido amenazas.

Por el asesinato de Aranza y las nuevas amenazas a Cecilia y miembros del colectivo, ésta última dejó Sonora; pidió dinero prestado para salir del estado con su familia.

La comunidad de Ortiz era considerada intocable para la búsqueda de cuerpos por los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas, pues hasta el rastreo de Bryan, nadie se había atrevido a entrar a la zona, descrita como un refugio de integrantes del crimen organizado, con crematorios y fosas clandestinas. Y nadie se animaba a ir por la inseguridad y la poca protección de las autoridades locales.

Cecilia Flores narra que con la búsqueda de Bryan se removieron cosas que no deberían tocarse, pues obligaron a quitarle candados a muchas casas de los narcotraficantes.

Desde noviembre del 2020, cuando desapareció Bryan, el colectivo Madres y Guerreras Unidas de Sonora realizó viajes a la comunidad de Ortiz cada semana, donde, aseguran, encontraban crematorios clandestinos a campo abierto, fosas clandestinas con restos calcinados no solamente de un cuerpo o dos, sino decenas.

Guaymas cuenta con 113 mil habitantes y es uno de los municipios con más personas desaparecidas, fosas comunes y cuerpos exhumados. En el estado, de acuerdo con el Observatorio Sonora por la Seguridad, al día desaparecen cuatro personas, mientras que seis son asesinadas.

Sonora es disputada principalmente por la agrupación que está bajo el control del sobrino de Rafael Caro Quintero y que tiene su base de operaciones en Caborca, un municipio que disputa con las facciones bajo el mando del Cártel de Sinaloa y Cártel Jalisco Nueva Generación.

En el territorio donde se enfrentan existe una gran veta de oro que actualmente es propiedad de ejidatarios y la cual buscan obtener varios grupos delictivos. Los terrenos en disputa forman parte del Ejido el Bajío, ubicado a unos 65 kilómetros al este de Puerto Peñasco, localizado al norte de Sonora, terrenos que por varios años estuvo usufructuando la minera Penmont, subsidiaria de Fresnillo PLC.

Sonora ha sido un estado estratégico para el tráfico de drogas desde la década de los años 80. Se debe a que colinda con Sinaloa, bastión de Los Chapitos, los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada. Además, Sonora es frontera con el estado de Arizona, en Estados Unidos, un punto estratégico para el trasiego de drogas a esa nación.

El caso de Aranza Ramos es muy triste, igual que decenas de otros casos de desapariciones que tenemos en el país.

Aranza deja a una bebé de año y siete meses en la orfandad. Pero la tragedia no va a terminar aquí. Muchas otras que buscan a sus seres queridos siguen recibiendo amenazas, que, como hemos visto en el caso de Aranza, el crimen organizado las cumple.

Por cierto, ¿qué van a hacer las autoridades para proteger a mujeres, esposas y madres que están siendo amedrentadas y asesinadas para que dejen de buscar e investigar los casos de sus seres queridos desaparecidos?