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Carlos Olivares Baró

Adagios rusos

LAS CLAVES

Carlos Olivares Baró
Carlos Olivares BaróLa Razón de México
Por:
  • Carlos Olivares Baró

Adagio (del italiano), expresión que hace referencia a una premisa de tempo, o bien a un movimiento de una composición musical. El tempo adagio es más pausado que el andante y más resuelto que el largo, el grave y el larghetto. Por generalización, un adagio es una pieza musical cuya configuración es lenta. Habitualmente, se denomina así al segundo o tercer movimiento de una sinfonía o de un concierto. Como sección (parte), su duración varía según las épocas: en el Renacimiento, se extendía escasamente a tres o cuatro minutos; pero, ya en el Barroco y en el Clasicismo, se prolongaba a un promedio de siete u ocho minutos. En el Romanticismo, se duplica mínimo, a unos quince minutos; en la música contemporánea puede desarrollarse en una media de siete u ocho minutos

Algunos adagios célebres y populares: Adagio sostenuto de la Sonata para piano No. 14 en do sostenido menor (1801), de Ludwig van Beethoven; Adagio sostenuto del Concierto para piano No. 2 en do menor op. 18 (1899), de Sergei Rachmaninoff; Adagio del Concierto para piano en sol (1931), de Maurice Ravel; Adagio para cuerdas (1938), de Samuel Barber; Adagio del Concierto de Aranjuez (1939) de Joaquín Rodrigo; Adagio de Albinoni (1945) de Remo Giazotto.

Transcurre la tarde de este primer viernes de una primavera aciaga y escucho Lo Mejor de Los Clásicos Rusos: Adagios (Multimusic, 2008), recopilación que recoge nueve adagios de compositores de Rusia. Pas de Deux: Adagio (de Cascanueces), Pas D’Action: Adagio (de La Bella Durmiente), de Pyotr Ilyich Tchaikovski (1840-1893). Nocturno: “Moonlight”, de Nikolai Rimsky-Korsakov (1844-1908). Acto I/Acto II (Intermezzo), de Raymonda, de Alexander Glazunov (1865-1936). Adagio (de Spartacus), de Aram Khatchaturian (1903-1978). Adagio of Cinderella and The Prince, de Sergei Prokófiev (1891-1953). Adagio (de The Hussar Ballad), de Tikhon Khrennikov (1913-2007). Adagio (de Sinfonía No. 27), de Nikolai Miaskovsky (1881-1950).

Entran los conformes de Chaikovski y la atardecida se entinta de una melancolía de improntas que dialoga con ebrios trances sentimentales. Rimsky-Korsakov y un místico despliegue de signos superpuestos a gamas de cifras ensoñadas. Glazunov y su lúdica atmósfera de resuelto realismo. Khachaturian en la narración de las hazañas de Espartaco en lucha contra la Republica romana a través de sugerentes conformes de proporcionada sublimidad instrumental. Prokófiev y la esplendidez de armónicos de vals en esplendor orquestal. Khrennikov y una expansión de sonoridades de cuerdas de vivificante calidez. Miaskovsky en exposición de un sosiego reconcentrado e intervalos de equilibrado arrojo.

La tarde asciende envuelta en la extrañeza, las armonías de estos adagios la atajan en los milagros de pausas prodigiosas. Un fulgor se derrama en los alientos de instrumentos que claman las treguas: secretos de un raudal de acasos coronados en insomnes cascadas que arrastran los designios de la luz. Acordes inesperados me acometen: una humedad melódica dialoga con la transparencia. Mi soledad se llena del centelleo de modulaciones robadas al gozo: soy cuerpo de albor. Adagios que me inundan, me desbordan. Su manar configura una tempestad de arena que anula la sombra. Adagios que son fragmentos piadosos. 

Portada de "Lo Mejor de los Clásicos Rusos (Adagios)"Foto: Especial

Ficha

  • Lo Mejor de los Clásicos Rusos (Adagios)
  • Compositores: Varios
  • Artista: Orquesta Sinfónica de Rusia
  • Género: Orquestal
  • Sello: Multimusic