Martes 29.09.2020 - 03:18

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David E. León Romero

Detrás de la explosión

JUSTA MEDIANÍA

David E. León Romero
David E. León Romero
Por:

En un momento realmente apremiante para muchos países del globo, configurado por una crisis de salud y una más económica, aunadas a las particulares de cada nación, se presenta una lamentable y dolorosa explosión en Líbano, que cobra la vida a más de un centenar de personas, dejando a miles heridas.

El riesgo se construye. Las emergencias y los desastres los provocamos con la colección de elementos y decisiones que tarde o temprano se conjugan. Dos mil setecientas cincuenta toneladas de nitrato de amonio que habían sido almacenadas en una bodega por años fueron el elemento que provocó la explosión.

El nitrato de amonio es un material químico sólido que se utiliza regularmente como un fertilizante, en algunos procesos productivos como la minería y como materia prima para la fabricación de explosivos.

Aquí una breve cadena de antecedentes que han trascendido y que en caso de confirmarse, seguramente serán la fuente de la explosión del material. El barco Rhosus, visiblemente deteriorado, construido en los años ochenta, zarpó de Georgia, cargado con poco menos de tres mil toneladas de nitrato de amonio. Inspectores le detectaron algunas deficiencias. Su tripulación original renunció. En su travesía, el barco permaneció cuatro semanas en Atenas buscando soluciones a sus problemas económicos. Por fin llegó a Beirut, buscando recoger carga adicional y seguir su viaje. Cuando la carga extra fue subida al barco, las fallas del Rhosus se hicieron más evidentes. Las deudas lo comenzaron a inundar, su tripulación no tenía medios de subsistencia y literalmente el agua inundaba sus bodegas también.

Tiempo después el peligroso nitrato de amonio fue descargado del Rhosus que se encontraba prácticamente abandonado y en pésimas condiciones en el puerto de Beirut. El material aguardaba almacenado, en medio de la mancha urbana, desde el año 2015 a la espera de ser subastado o destruido de manera segura. Sus condiciones de almacenamiento no eran las apropiadas y representaba un riesgo latente, que conjugado con algún otro elemento podría ocasionar una enorme tragedia, misma que se presentó el pasado 4 de agosto. La explosión ha desencadenado una serie de acontecimientos políticos y sociales que tienen su base en la coyuntura sanitaria y económica.

El doloroso episodio que vive hoy Beirut nos recuerda la importancia de la adecuada toma de decisiones en torno al riesgo. La tragedia no nos es ajena y en nuestro país desafortunadamente hemos sido víctimas de episodios similares que a su vez han tenido fuente en decisiones y omisiones constructoras de riesgo.

Sin hacer una revisión profunda y guardando debidas diferencias y proporciones, recuerdo San Juanico, Guadalajara y hace no mucho tiempo, Tlahuelilpan. Los accidentes, aunque espontáneos, se construyen poco a poco, día con día, cLa dolorosa lección de Beirut nos obliga a revisar de manera profunda nuestros protocolos, a identificar los riesgos, prevenirlos, preparar planes y ponerlos en práctica a través de simulacros. Nuestro abrazo solidario a las familias de Beirut que atraviesan por un momento doloroso y a los compañeros que trabajan para rescatar y curar a los afectados.