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Guillermo Amerena Betancourt

Cada quien su agenda…

RAZONES MAYORES

Guillermo Amerena Betancourt
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Comenzamos el mes de febrero y los partidos han iniciado la definición de múltiples candidaturas; llegamos a la tensa pausa de las intercampañas y comienzan a aparecer nombres, aunque sean los mismos —o sus hijos— de siempre.

Se sabe que la ley electoral es muy estricta en calendarizar sus etapas y desde luego corresponde al INE monitorear y fiscalizar los movimientos de los partidos, para hacer cumplir las reglas electorales.

No obstante que las posiciones están decantadas, algunas candidaturas con impresentables han generado polémica, otras más, sorpresa, con personajes de la farándula. Lo real es que la danza de la elección nos tiene inmersos en una dinámica diferente.

La dinámica es compleja, ya que por un lado tiene en la indefinición algunas reelecciones en municipios clave para el desarrollo del país; esto ha provocado que las oficinas administrativas entren en un impasse que no es positivo en aras de reactivar su economía y mucho menos para brindar certidumbre mediante una planificación que detone en tiempos de pandemia, la economía local desde el primer trimestre como sería lo deseable.

Esta coyuntura electoral de la no continuidad de los mandos administrativos en funciones y los que están en campaña en los municipios, del color partidario que sea en todo el país, trae consigo ya sea indefiniciones en la continuidad de programas y acciones de Gobierno o distracciones para despachar los asuntos municipales por andar buscando la reelección.

Justo cuando se pretendería arrancar a mayor velocidad, las elecciones locales traerán a la agenda nacional un ritmo propio que se debe leer. Si antes el freno era la pandemia, ahora lo será la elección.

Si bien es cierto, no todos los municipios están bajo este fenómeno, una generalidad si se percibe en otra velocidad a la acostumbrada.

Por ello es fundamental que los presidentes municipales, ya sea que se reelijan o vayan a otro encargo, prioricen dejar a personas que estén comprometidas con el ayuntamiento y velen por la continuidad desde los servicios básicos, hasta el seguimiento de proyectos productivos.

Ésta es una previsión que todo empresario debe contemplar, pero también que todo responsable gubernamental debería asegurar, de lo contrario, este año 2021 continuará una inercia lenta.

La apuesta debe ser comprender que la elección no debe distraernos de lo esencial, y que para autoridades y empresarios debe ser más importante encontrar puntos de equilibrio entre los cuidados sanitarios y las reaperturas económicas, que la agenda política que nos vayan a marcar los vaivenes de la elección intermedia.

Si bien se conoce que las finanzas municipales han sufrido recortes y gastos no previstos en atender la pandemia, los municipios no pueden darse el lujo de indefiniciones hasta después del mes de junio.

Empresarios y Gobierno deben pactar una tregua para que el país no se distraiga en la elección y, por lo contrario, no se detenga. México requiere una agenda múltiple y funcional para romper la inercia.