Domingo 29.11.2020 - 16:14

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La importancia de un buen liderazgo

NUEVOS HORIZONTES

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Liderar es un arte e implica una enorme responsabilidad, una empresa sin un buen líder a la cabeza difícilmente logrará posicionarse en el mercado. Sin embargo, el liderazgo no se practica únicamente desde un rol directivo, es algo que cada uno de nosotros puede ejercer desde cualquier posición y en todo momento. Un líder se define en función de las decisiones que toma, de sus acciones, de sus estrategias, de la manera en la que comunica y del impacto que tiene en la consecución de los objetivos planteados.

En la actualidad, se requieren líderes que posean hábitos, creencias, pasión, flexibilidad y actitud para enfrentar el mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo que vivimos.

Si bien es cierto que algunas personas nacen con un carisma natural, la gran mayoría de los líderes se hacen a través del desarrollo de habilidades; una transformación continua distingue cinco puntos clave:

• Es autocrítico, conoce sus áreas de oportunidad y es capaz de pedir ayuda

• Es capaz de dirigir el cambio y hacer que otros lo adopten

• Sabe manejar el estrés y no deja que éste impacte en su comportamiento

• Tiene confianza, determinación y firmeza en su actuar

• Valora y respeta la dignidad de las personas

Gráfico

Involucrar a la gente que nos rodea genera sinergias e impacta en el nivel de colaboración; cuando los miembros del equipo se conocen entre sí, tienen claro a dónde queremos llegar y, sobre todo, asumen la corresponsabilidad que implica llevar al barco al puerto deseado, la probabilidad de lograr los resultados deseados aumenta de manera considerable.

El éxito de una empresa se sustenta precisamente en su gente, en la calidad técnica, profesional y personal de cada uno de sus integrantes, en su rendimiento, aptitud y actitud, así como en su voluntad y moralidad.

Liderar implica inspirar, demostrar con la propia acción coherente, consecuente y congruente, actuar con transparencia y, por encima de todo, sumar a los colaboradores a actuar desde su mejor versión.

La formación de un líder es un proceso que implica un desarrollo continuo de habilidades, pero sin duda es alcanzable:

• Empieza por transmitir el porqué, lo que te motiva, hacia dónde vas y los resultados que buscas obtener, y permite que tus colaboradores se apropien de esa causa.

• Rodéate de gente que cree en lo que tú crees, que asuma su corresponsabilidad. Cuando los colaboradores encajan y se involucran, es más fácil alcanzar las metas.

• No olvides que gran parte del éxito depende de que las personas que te rodean crean en sí mismos y tú eres parte fundamental empoderándolos y transmitiendo la confianza que les tienes.

• Aprovecha la red, la estructura que tienes en tu equipo más cercano y en todos tus colaboradores.

Un buen líder saca la mejor versión no sólo de sí mismo, sino de todo su equipo. (www.iraltus.com/liderazgo)