Miércoles 30.09.2020 - 14:37

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Javier Solórzano Zinser

Nada es casual

QUEBRADERO

Javier Solórzano Zinser
Javier Solórzano Zinser
Por:

Como nada es casual en política resulta clave conocer sobre la difusión del video del distinguido detenido quién y por qué se decidió darlo a conocer en este momento.

Si no fue  el hermano y el material no forma parte de lo que presentó Emilio Lozoya a la Fiscalía, es tema de primera importancia conocer quién lo difundió y qué se busca. Como nada es casual, quizá pronto podremos saber los nombres y apellidos de los personajes a quienes va dirigido el flechazo.

Como fuere, estamos ante una nueva temporada de videos que generará gran escándalo, pero que no necesariamente terminarán por convertirse en pruebas de los delitos que se presume están detrás de estas operaciones.

Independientemente del factor distractor que pudiera estar ligado al video, estamos ante hechos que muestran una faceta lamentable de la corrupción desde el ejercicio del poder.

Uno pensaría que después de experiencias anteriores, en que funcionarios cercanos a las cabezas del poder político fueron grabados recibiendo dinero de manera burda y escandalosa, la clase política algo habría aprendido, ya de menos a tener cierto pudor y, en particular, a entender las funestas consecuencias sociales que tienen este tipo de actos en la vida y ánimos de los ciudadanos.

Por lo visto y escuchado se interpreta que personajes ligados al PAN, son parte medular de una cadena de corrupción que parte de lamentables y deleznables acuerdos para tomar decisiones de índole político que beneficiarían los intereses del fustigado gobierno de Peña Nieto.

No se trata sólo del acto en sí de recibir el dinero de manera tan oprobiosa, hay que considerar lo que se traduce de la conversación entre los involucrados. No sólo se habla de los pormenores de la entrega también queda en claro que hubo otros encuentros en que también se entregó dinero al tiempo que se ponen de acuerdo para futuras entregas.

En el video de poco más de cuatro minutos hay evidencias de presencias directas e indirectas de altas figuras de la política mexicana recientes y actuales. Los personajes que aparecen han trabajado durante varios años con panistas y expanistas, los cuales necesitan algo más que deslindes para explicar lo que personajes tan cercanos a ellos estaban haciendo.

El país de nuevo está en el escándalo de su clase política. No hubo un aprendizaje de lo vivido. No hay partido político que libre la prueba de los videos, incluyendo a Morena, por qué no se tomó ningún tipo de medidas y por qué lo único que se hizo fue reciclar las viejas formas en que se ejercía el poder sin buscar un cambio de fondo que cambiara las bases en que se sustentan las ligas y cadenas de la corrupción y que a lo largo de décadas se han instalado en las relaciones que establece e impone la clase política, sin importar su signo y color.

Está claro que este primer video le pega de manera directa al panismo. En medio de la especulación lo que se presume que venga ahora es que más panistas estén involucrados en la cadena de corrupción, sólo es cuestión de tiempo para que la mano que mece la cuna decida subirlos a la red y así colocarlos en evidencia y en el camino llevarse entre las piernas a lo que todo indica es el objetivo, el PAN.

Es evidente que si alguien se está regodeando con lo que pasa es el Presidente. Seguramente está confirmando muchas de sus percepciones sobre la clase política y por lo que se está viendo no hay forma de no otorgarle la razón, aunque tenga videos en su pasado y haya dudas sobre la conducta de algunos de sus funcionarios.

Habrá que insistir en que están dadas las condiciones para romper los pactos oprobiosos y la impunidad que nos ha apabullado; se empieza a ver que la videoteca del distinguido detenido está para dar y repartir.

RESQUICIOS.

Si de por sí el futuro del PAN y, sobre todo del PRI, es precario y cuestionable, los videos con todo lo que conllevan los va a dejar todavía más cerca del desprecio ciudadano. Reinventarse es la última salida o quizá ni esto.