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Javier Solórzano Zinser

No golpees a un hombre en el piso…

QUEBRADERO

Javier Solórzano Zinser
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  • Javier Solórzano Zinser

No se van a destrabar algunos de los escenarios en los que estamos metidos. Más bien conviene adelantarse para asumir que vamos a vivir con ellos al menos cuatro años.

El Presidente no deja de confiar en su estrategia de señalar, apuntar y confrontar. Presume con razón que va bien, van dos años de lo mismo y bien se puede aplicar aquello de más lo que se acumule esta semana.

La gran incógnita es cuánto más podrá durar la estrategia, porque por más que el Presidente tenga altos niveles de popularidad, gobernar lleva invariablemente a escenarios impredecibles. Habrá que ver también qué tanto la sociedad mexicana acepta la visión maniquea presidencial al dividirnos entre buenos y malos.

La lógica indica que tarde que temprano al Presidente se le cobrarán algunas facturas. El desgaste, por menor que termine siendo, llegará y quizás traerá consecuencias en términos electorales o en la agudización de los ya presentes problemas económicos, a lo que hay que sumar la inseguridad y lo que se puede seguir viviendo con la pandemia.

Por ahora el Presidente gobierna con cierta tranquilidad. La oposición anda haciendo todo tipo de maniobras y malabarismos buscando crear contrapesos, los cuales hoy son mínimos.

López Obrador ve a la oposición para señalarla y en ocasiones también para fustigarla. Una prueba de ello es que por ningún motivo se reúne con los dirigentes de los partidos y los coordinadores parlamentarios, con éstos últimos sólo lo ha hecho en una ocasión, la cual seguramente fue contra su voluntad.

La oposición como parte de la gobernabilidad no está en el radar del Presidente. Las críticas que le lanzó hace dos semanas, en su gira por BC, lo muestran en plena campaña y poco o nada le importan las observaciones que le hizo el INE a partir de las protestas que sobre el tema hizo la oposición.

Hace algunos años fue el propio López Obrador quien planteaba este tipo de inconformidades a los órganos electorales contra Vicente Fox, ahora las quejas son en su contra. Tan no va a cejar en su empeño que le mandó una carta al INE reclamando sus derechos, empezando por la libertad de expresión; lo que son las cosas en su tiempo éstos eran los argumentos que esgrimía Fox.

Donde pareciera que el Presidente no ha reparado es con lo que pasa en su propio partido. Confía de manera absoluta en su popularidad para lo que viene; sin embargo, el Presidente no va por la libre. Lo sucedido en Hidalgo y Coahuila debiera ser visto al menos como un llamado de atención.

Una elección no se gana sólo con el nombre del partido. Quizás en otro tiempo, pero actualmente son muchos los factores que intervienen en la decisión de los votantes, entre otros una mayor conciencia de lo que sucede y la gran cantidad de información que recibimos a diario.

El proceso interno en Morena dejó secuelas. Por más que hayan tratado de hacer a un lado a Porfirio Muñoz Ledo hay evidencias de que un sector dentro de las muchas partes que componen el partido quedó insatisfecho.

A esto sumemos que la vida en el partido es un auténtico galimatías. No se vislumbra por ahora una división interna, porque las candidaturas los cohesionan, pero es cuestión de que haya ganadores y perdedores en el proceso para presumir que podrían presentarse agarrones de todo tipo. Habrá que ver, bajo este escenario, hasta dónde llegará la mano del morenista mayor.

Las alianzas pueden meterle ruido a Morena, pero el gran reto que va a enfrentar el partido podría estar más en el interior que en el exterior.

El Presidente y su dependiente partido deberán leer no sólo al volátil 71%, deberán recordar lo que decía Groucho Marx, a lo cual ya nos hemos referido: “No golpees a un hombre en el piso, porque se puede levantar”.

RESQUICIOS

Todo parece que la aprobación sobre el uso lúdico de la cannabis se va a febrero. Cuentan que lo que el Senado envió a los diputados busca más que resolver de una vez por todas el tema es alargarlo y en una de ésas confundirlo.