Mauricio Flores

La fauna nociva de Santa Lucía

GENTE DETRÁS DEL DINERO

*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
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Por:
  • Mauricio Flores

Que se cuiden ratones, ratas, cucarachos, moscones, tuzas, arañas, chinches y otros bichos que husmeen la terminal aérea de Santa Lucía: la administración del general Isidro Pastor asignó la semana pasada un contrato a la empresa Servipro, especialista en fumigaciones y erradicación de plagas…, pero sin currículum en el aspecto medular del contrato, ahuyentar aves y demás plumíferos que pongan en riesgo las operaciones aéreas.

Usted lo leyó correctamente: de acuerdo al acto de fallo de la licitación LA-007HZI999-E3-2020 firmado por el director de administración del aeródromo, Orlando de Jesús Vázquez, el contrato cuyo eje es prevenir de que aves invadan el espacio aéreo de Santa Lucía —dada la cercanía del lago de Zumpango (ése sí es lago) y el movimiento migratorio a otros 12 cuerpos de agua importantes alrededor del Valle de México, incluyendo el vaso regulador Nabor Carrillo (ojo, ése no es el lago de Texcoco)— se le asignó a la empresa representada por Luis Enrique Rivera García y Andrés Víctor Valencia y dedicada a control de fauna nociva, mas no enfrentar riesgo aviar en instalaciones aeroportuarias.

Dicha contratación es de las pocas que los administradores de Santa Fantasía hacen mediante licitación pública. Curiosamente el fallo aduce a que Servipro ganó el contrato de 26.4 millones de pesos con 90 puntos totales de valuación, de los cuales 50 puntos fueron por sus habilidades técnicas. Pero conforme a Compranet, ¡oh, sorpresa!, Servipro no acreditó los parámetros de competencia o habilidades de trabajo de sus empleados con títulos, certificado de cédulas profesionales ni tampoco contará con 6 aguilillas de Harris, un halcón peregrino y 5 perros entrenados, insumos estratégicos solicitados en las bases de licitación para ahuyentar avechuchos y uno que otro conejo. En fin, echando a perder se aprende.

Grupo Salinas, 116 aniversario. En 1906 fue Benjamín Salinas Westrup quien puso en marcha la primera tienda Salinas y Rocha, en Monterrey, un novedoso canal de venta de colchones y enseres domésticos a crédito que facilitó progresivamente a las familias de aquellos lares a obtener los artículos demandados en la primera industrialización y electrificación del país. Vaya, en los 50 Hugo Salinas Rocha funda Radiotécnica para armar radios y finalmente televisores Elektra, la que sería la empresa dirigida por Hugo Salinas Price, mismo a quien le tocó sortear las graves crisis económicas de los 80. La innovación y la perseverancia son el signo de Grupo Salinas actualmente, encabezado por Ricardo Salinas Pliego, que ahora participa activamente en telecomunicaciones e Internet de banda ancha, en soluciones de movilidad, servicios financieros a gran escala, en entrenamiento, información, y por supuesto, venta de electrodomésticos. Con más de 110 mil empleados y colaboradores en 11 empresas, Grupo Salinas es de los principales generadores de trabajo en México y sus actividades contribuyen a la mejora de la calidad de vida de las comunidades donde opera dado sus principios de prosperidad incluyente y liberalismo. Así mismo, su impacto en la cultura y la promoción de la educación y el conocimiento es patente en proyectos audaces, como Caminos de la Libertad, Arte & Cultura, Kybernus y el Centro Ricardo B. Salinas Pliego para el análisis y discusión de los temas más álgidos del presente y del futuro. Ciento dieciséis años de rendir frutos.

Y regresó la favorita. Más tardó la Comisión Federal de Electricidad en rescindirse el contrato con Print LSC y CIIME para imprimir 287 millones de recibos de cobro de luz, que reasignarlo a la favorita para ello desde hace casi una década, Gráficas Corona, propiedad de Juan Sebastián Estrada y Gabriela Carrillo. De acuerdo al oficio SSB-01-000309 el Suministrador de Servicios Básicos, a cargo de José Martín el Coyote Mendoza, se entrega en directo el contrato a Corona por 949.6 millones de pesos, unos 40 millones de pesos menos que su oferta original en el tropezado concurso del año pasado. Así se desechó la posibilidad de convocar a una nueva licitación argumentando, que no se podía poner en riesgo la cobranza de la empresa a cargo de Manuel Bartlett; ésa estuvo fácil, pero lo difícil será que Corona cuente con las impresoras nuevas que exigen las bases de licitación. ¿O ya las tenía listas? Avanza la opacidad.