Mónica Garza

La SEP y su imperdonable error

GENTE COMO UNO

*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Mónica Garza

Dicen que los niños hacen lo que ven, más allá de lo que se les dice. Por eso hay que “predicar con el ejemplo” que empieza en casa, no en la casa del amigo que vive a miles de kilómetros de aquí, porque ése ni se ve, ni se aprende.

Estudiantes de la Escuela Secundaria Diurna 79, en la CDMX, llegan a clases, el pasado 22 de febrero.
Estudiantes de la Escuela Secundaria Diurna 79, en la CDMX, llegan a clases, el pasado 22 de febrero.Foto: Cuartoscuro

¿A qué me refiero? A que es curioso que mientras México participa en el Debate Urgente sobre la Situación de Derechos Humanos en Ucrania, con la presencia de la Subsecretaria de Relaciones Exteriores, Martha Delgado, pidiendo respetar los derechos humanos de los ucranianos, en México violentamos los derechos humanos de nuestros propios niños.

Y es que no hay otra manera de ver la decisión del Gobierno Federal de eliminar el Programa de Escuelas de Tiempo Completo, desestimando además que, en septiembre de 2021 se otorgó un amparo que ordenaba al poder Ejecutivo, Legislativo y a la SEP, garantizar los recursos para que las escuelas beneficiarias del programa La Escuela es Nuestra, cumplieran con los objetivos del extinto PETC. Cosa que nunca ocurrió.

Según la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez, muchas escuelas requieren servicios básicos como agua, aulas y sanitarios para un más seguro regreso a clases, por lo que la Escuela es Nuestra destinará hacia allá sus recursos.

Y esto es a lo que organizaciones civiles como Mexicanos Primero, ha llamado muy atinadamente, “un programa de albañilería con fines electorales”…

No olvidemos que La Escuela es Nuestra, presentó irregularidades en el informe de la Cuenta Pública 2020 de la Auditoría Superior de la Federación, en el ejercicio del presupuesto, donde la Secretaría de Educación Pública no pudo acreditar que 573 millones 605 mil 778.38 pesos hayan sido usados para mejorar la infraestructura y equipamiento de las escuelas, como lo señala el programa.

Pero hoy no se trata sólo de recursos no transparentados, sino del impacto que tendrá en millones de niños mexicanos la cancelación de las Escuelas de Tiempo Completo.

Un Programa que inició operaciones en 2007 con 441 planteles, alcanzando en 2012 más de 6 mil, hasta llegar a tener 27 mil 067 planteles de educación básica, favoreciendo a más de 3.6 millones de niñas y niños, que ahora perderán beneficios tan primordiales como la comida caliente.

1.6 millones de NNA dejarán de recibir el que para muchos era su único alimento del día, mientras que maestras, maestros y directivos que forman parte de estas escuelas, perderán sus ingresos (Organización Mexicanos Primero).

La Unicef realizó en 2018 un análisis del PETC, que arrojó que un 65.8% de los beneficiarios señalaba que, el alimento que recibía en la escuela era de los primeros que consumía en el día; estando el 74.3% de las escuelas donde se aplicaba el programa, ubicadas en regiones con un alto grado de marginación.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, se apreciaba una mejoría en el desempeño de las clases de dichos planteles, generando además apoyo a los estudiantes rezagados, que conseguían con ello su continuidad educativa al siguiente grado.

Como lo sostiene la Organización no gubernamental Reinserta, las escuelas funcionan además como un factor protector, como espacios de contención y de cuidado para quienes viven en condiciones de marginación.

Uno de los principales aportes de la escuela en esas condiciones, es que aleja a las y los estudiantes del crimen y la violencia, por lo que esta imposición por parte del Gobierno Federal va en contra de los esfuerzos de disminuir las brechas de desigualdad social.

Por eso desde las distintas organizaciones de la sociedad civil, enfocadas en las infancias, se ha advertido de manera contundente, la flagrante violación a los derechos humanos, la educación y alimentación de los casi 4 millones de niñas, niños y adolescentes que se beneficiaban de dicho programa.

La decisión de la Secretaría de Educación Pública es indolente y contraria al interés superior de la niñez, principio establecido en el 4to artículo constitucional, que establece que las decisiones de las autoridades deben ser analizadas y evaluadas en términos de un mayor beneficio hacia las infancias… no de su perjuicio.

Ponerle fin al PETC es además un golpe a millones de madres de familia, solteras, para quienes este sistema representaba una oportunidad de darle una mejor vida a sus hijos, pues tal y como lo señala el Instituto Mexicano para la Competitividad, la participación laboral en estas escuelas se incrementó 5% gracias a dicho programa.

Claramente, la eliminación de las Escuelas de Tiempo Completo es un error, una decisión mal analizada que traerá serias consecuencias para millones de familias mexicanas, y un impacto muy negativo en su futuro. Y lo peor, es que se hubiera podido evitar…