Mónica Garza

Caleb y el Zacatecas que nunca debió suceder…

GENTE COMO UNO

Mónica Garza*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Mónica Garza
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Mónica Garza

Rodeado por un pequeño grupo de música norteña, algunos globos y vecinos de la comunidad aplaudiendo, en su féretro blanco fue como Caleb dejó su hogar para ser enterrado en el panteón de la comunidad Estación San José.

Sólo tenía 3 años y murió en medio de una balacera al interior del templo de la Virgen de Guadalupe en el centro de Fresnillo, en Zacatecas. Y es que Caleb iba a dejar flores a la virgen en el mismísimo infierno, donde hasta “la casa de Dios” la profana el diablo, a su antojo y a balazos.

Dos días después de la muerte del niño, también fueron asesinadas dos mujeres en la zona centro del municipio y el mismo fin de semana, también en Fresnillo, se localizó una maleta con restos humanos.

Pasaron sólo 2 días, del 20 al 22 de mayo, en los que se registraron al menos ocho víctimas de homicidio en ese estado, según reportes de las Fiscalías Estatales y dependencias federales.

La trágica muerte de Caleb en Fresnillo, cuyo alcalde es Saúl Monreal, ocurrió durante una visita de su hermano, el senador Ricardo Monreal —también aspirante a la presidencia de la república—.

El coordinador de los senadores de Morena, visitaba su tierra para la clausura de la exposición “Zacatecas, tierra de artistas”, donde le dio respaldo al gobernador de la entidad —otro de sus hermanos— David Monreal, recordando las palabras que éste usó alguna vez para describir el estado que recibía:

…“Quebrado, inseguro, saqueado y despiadadamente destruido su tejido social”… Una situación que poco ha cambiado desde entonces, y más bien, no ha hecho más que empeorar, sumida entre rencillas políticas familiares y las otras delincuenciales que son las que más han ganado fuerza con ese río tan revuelto.

Sin ir tan lejos, en enero pasado, en plena madrugada de Día de Reyes, un auto frente al Palacio de Gobierno activó las alarmas y en su interior fueron hallados diez cadáveres. ¡Diez!

El lugar donde fue asesinado el niño Caleb, en Fresnillo, Zacatecas.
El lugar donde fue asesinado el niño Caleb, en Fresnillo, Zacatecas.Foto: Especial

Un mes después, el 5 de febrero, 19 personas fueron ejecutadas en distintos puntos: 10 cuerpos fueron abandonados en la comunidad Pardillo Tercero; en Santa Helena, 6 hombres fueron colgados del cuello en los postes de un barandal; otras dos personas en la ciudad de Guadalupe y una más en Fresnillo.

Fresnillo, que ya suena como una palabra maldita, de tanta sangre…

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía la percepción sobre inseguridad en ese municipio emblemático de Zacatecas, es del 97.1%, una de las cifras más altas registradas en marzo en todo el país, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del primer trimestre de este año.

Ahí el homicidio doloso aumentó 19.1% durante el primer cuatrimestre de 2022, respecto al mismo periodo de 2021. Las carpetas de investigación pasaron de 366 a 436 y sólo en mayo, ya suman casi 60 asesinatos violentos.

Actualmente, expertos en seguridad y medios locales, reportan en Zacatecas la operación de 5 a 7 cárteles de la droga, donde el narcomenudeo registró un incremento de 21% durante el primer trimestre de este año, comparado con 2021.

Se calcula que la crisis de violencia que enfrenta la sociedad zacatecana, podría haber obligado a cerca de 30 mil personas a abandonar su hogar y emigrar hacia otros estados. Un desplazamiento que se ha observado en 15 municipios, siendo Fresnillo, Valparaíso y Jerez los más afectados.

22 comunidades que antes se dedicaban a la agricultura, ahora están prácticamente convertidas en pueblos fantasma, tan abandonados a su suerte como la estrategia de seguridad en aquella entidad, inexistente.

A principios de abril la organización Causa en Común señaló que en los primeros 3 meses del 2022 habían sido asesinados 16 policías, convirtiendo a Zacatecas en el estado donde más ataques han recibido las fuerzas de seguridad en el país.

Hace exactamente dos meses, el 31 de marzo pasado, 800 policías estatales tomaron la Secretaría de Seguridad Pública para protestar por sus precarias condiciones de trabajo. Pedían ser escuchados por el gobernador Monreal, quien nunca apareció. No los escuchó.

El mismo que ha responsabilizado a los medios de comunicación de ser “promotores de las organizaciones criminales” por “difundir” los hechos que ocurren en el territorio que él debería proteger.

Aunque la diferencia entre informar y “promover” sea tan grande, como su negativa para escuchar el grito de auxilio de la sociedad que gobierna, en el Zacatecas de hoy, que nunca debió suceder…