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Mónica Garza

Los niños mexicanos piden ayuda… ¡a gritos!

GENTE COMO UNO

Mónica Garza
Mónica Garza
Por:

¿Se acuerdan de Anthony? ¿El caso del niño maltratado que se dio a conocer más o menos por estas fechas pero en 2017?…

Tenía cinco años y fue encontrado golpeado, encadenado, con una cinta adhesiva en la boca y desnutrido en una casa de la Ciudad de México, luego de una denuncia de vecinos.

Fue rescatado por las autoridades, puesto bajo el resguardo del DIF y los responsables —sus tíos— en 2019 fueron finalmente sentenciados a 50 años de prisión por el delito de secuestro agravado.

Esta semana conocimos una historia similar en el Estado de México. Desde la azotea de una casa en Tecámac y junto a un perro, dos hermanos de 8 y 6 años pedían auxilio, luego de haberse liberado —a mordidas— de las cuerdas con las que los amarró su tía, para dejarlos dentro de un baño, sin agua ni comida, mientras ella estaba de viaje en Hidalgo.

El mayor de los niños, le dijo a la vecina que descubrió el hecho, que no tenían papá y que su mamá vivía en otro lado.

Los niños hoy están bajo la protección de autoridades locales y Xóchitl “N”, la tía encargada de su “cuidado”, quedó a disposición de la Fiscalía del Estado de México que la investiga por su probable responsabilidad por violencia familiar.

Dos casos separados por el tiempo, pero en igualdad de circunstancias, distintas administraciones, pero misma realidad que viven miles de menores en el país.

Según datos de la Red por los derechos de la Infancia, en México cada mes llegan a hospitales aproximadamente mil 200 niños con lesiones, muchos víctimas de maltrato y la gran mayoría relacionados con omisión de cuidados por parte de madres, padres u otro familiar.

En México 33 de cada 100 mujeres de 15 a 54 años son madres solteras y 53% de ellas no tienen un nivel educativo superior a la secundaria y del total de estas mujeres, 41.8% trabaja (Inegi).

La situación no es sencilla y la necesidad obliga a muchos padres a buscar sustento lejos del hogar, dejando a sus hijos encargados con algún familiar “de confianza” y así empieza la tragedia.

Los niños, niñas y adolescentes en México —que representan el 30% de los habitantes del país— siguen siendo invisibles y víctimas de una imperdonable discriminación institucional.

Y es que cuando los cuidados no son suficientes, la responsabilidad no sólo debería de recaer en los tutores, sino también en el Estado, como lo marca el Articulo 27 de la Convención sobre Derechos de los Niños de la Organización de las Naciones Unidas:

Los menores de Tecámac, en el techo del inmueble en el que vecinos los hallaron, el domingo pasado.Foto: Especial

“…adoptarán medidas apropiadas para ayudar a los padres y a otras personas responsables por el niño, a dar efectividad a este derecho y, en caso necesario, proporcionarán asistencia material y programas de apoyo, particularmente con respecto a la nutrición, el vestuario y la vivienda”.

Pero en México la realidad es otra, la misma de siempre:

52% de las niñas, niños y adolescentes viven en pobreza, o pobreza extrema y casi 28% tiene insuficiencia alimentaria. Somos número uno en producción de pornografía infantil y también ocupamos los primeros lugares a nivel mundial en explotación sexual y laboral.

3 millones de niños entre 12 y 17 años trabajan en México y cada día mueren 4 menores víctimas de la violencia.

Y todavía hay quien se pregunta ¿para qué sirve un organismo como la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes?, que hoy es prácticamente el único capaz de generar esfuerzos entre los diferentes poderes para generar una agenda de protección a la niñez basada en la Convención de Derechos del Niño.

Del destino de Anthony, lo último que se supo es que continuaba bajo la tutela del DIF, en un hogar temporal, pero sin una conclusión para su caso.

De los pequeños rescatados esta semana en Tecámac, también quedaron a cargo del DIF estatal, mientras la Fiscalía realiza la investigación y determina su situación familiar.

Casos como éstos ocurren todos los días en todas las entidades del país, pero sólo con mucha suerte alguno queda documentado. Esto es el drama y el espejo de la indefensión en la que viven los niños mexicanos ante los adultos y la innegable fragmentación de las acciones del Estado para remediarlo.