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Montserrat Salomón

Egoísmo y problemas globales

POLITICAL TRIAGE

Montserrat Salomón
Montserrat Salomón
Por:

Fenómenos como la pandemia de Covid-19 o la tormenta invernal que tiene sumida a gran parte de América del Norte en una crisis energética sin precedentes nos hacen reflexionar sobre nuestra vulnerabilidad como sociedad y como especie. El cambio climático y las pandemias no respetan fronteras y, si bien los ricos pueden defenderse mejor, tampoco respetan códigos postales.

Las soluciones a este tipo de problemáticas globales tienen que partir de una búsqueda del bien público, alejándose del individualismo

y del nacionalismo que busca hacer respetar fronteras artificiales que nada dicen a la naturaleza. Las problemáticas globales requieren soluciones globales.

Por esta razón, resulta insultante la actitud de políticos como los texanos Ted Cruz y el gobernador Greg Abbott ante el temporal que ha dejado decenas de muertos y millones de ciudadanos sin agua ni electricidad en el estado. Uno decide irse de vacaciones mientras los ciudadanos de a pie morían congelados, intoxicados o calcinados tratando de calentarse en fogatas dentro de sus hogares, mientras que el otro le achaca la culpa del desastre a las energías verdes. Ambos evaden su responsabilidad (uno de ellos culpando a sus hijas menores de edad de un ansia irrefrenable de ir a la playa) y fallan en reconocer y plantear el problema como una parte de un rompecabezas mayor: el cambio climático. Es decepcionante y preocupante que los políticos tengan miras tan cortas y centradas en sus propias carreras mientras la avalancha de problemas globales amenaza con enterrarnos vivos.

La pandemia es otro ejemplo que nos grita que nadie estará a salvo mientras la mayoría no esté a salvo. Las grandes repercusiones sociales, de salud y económicas que trae consigo el Covid-19 no pararán hasta que globalmente no alcancemos la inmunidad de rebaño. De poco sirve para una nación acaparar vacunas si el mercado global sigue paralizado, porque los demás países no las han podido costear ni para su personal de primera línea de emergencia. Del mismo modo, que las élites se salten la fila de la vacunación dentro de un país tampoco servirá de nada mientras el grueso de la población siga siendo vulnerable y la vida siga paralizada. Éste no es un problema individual, es un problema social y debe abordarse bajo los principios del bien común.

Sin embargo, vemos cómo se politiza el acceso a las vacunas, dando valor a cálculos de poder en lugar de la aplicación más eficiente posible, atendiendo a los principales focos de contagio y maximizando el alcance de las mismas dentro de la población. Nuevamente nos topamos con políticos egoístas que no comprenden la magnitud del reto que tienen por delante.

La clave para el futuro de la humanidad es la colaboración internacional.