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Montserrat Salomón

Latinoamérica en crisis

POLITICAL TRIAGE

Montserrat Salomón
Montserrat Salomón
Por:

Hace una década en Estados Unidos y Europa vivían una crisis económica que abonó a unos años de bonanza latinoamericana. El crecimiento de la región iba viento en popa y países como Brasil, México y Argentina prometían, por fin, emerger como potencias económicas. Del mismo modo, estos años fueron importantes en cuanto a los indicadores sociales. La pobreza se redujo y parecía que por fin se miraba a la distribución de la riqueza en la región más desigual del mundo. Sin embargo, la falta de consolidación y la coyuntura de una pandemia tiraron los dados en dirección contraria.

Materias primas, energía, turismo y remesas eran los motores de estos países y el problema fue que no se supo diversificar y ni agregar valor a los productos en el mercado. Los años con indicadores positivos se desperdiciaron y el crecimiento se estancó. En este momento nos llegó una cuarentena global que golpeó el mercado, acabó con el turismo y presionó las remesas.

Aunque este escenario es global, a Latinoamérica la golpeará con especial fuerza. El manejo de la pandemia ha sido peculiar en varios de nuestros países, provocando una cuarentena, si bien no tan estricta como en Europa, sí más larga. Este factor aplicado en una región tremendamente desigual provocará un crecimiento brutal de la pobreza y la desigualdad. Como hemos dicho, esta pandemia se ensaña con los más vulnerables social y económicamente.

Latinoamérica entrará en una recesión peligrosa que retrasará los avances de la década pasada y nos mandará aún más al pasado. Según el Banco Mundial, el PIB caerá entre 7.2% y 9.1%, lanzando bajo el umbral de pobreza a más de 40 millones de personas para alcanzar la terrorífica proporción de cuatro de cada 10 latinoamericanos. La pobreza extrema podría alcanzar 15% de la población de la región. La pandemia podría matar la esperanza del desarrollo.

Tendremos que volver a empezar. Esto no es algo nuevo para nosotros, acostumbrados a crisis cíclicas. Sin embargo, esta vez duele porque parecía que habíamos aprendido la lección y empezábamos a cimentar el desarrollo con cambios estructurales. Este nuevo comienzo deberá considerar esto y apostar por políticas sociales robustas —basadas en reformas fiscales reales y justas— que contemplen previsiones como seguros de desempleo para asegurar la renta en momentos de crisis.

Es urgente iniciar la recuperación con visión de futuro. No podemos seguir siendo la región más desigual del planeta cuando hemos demostrado tener el potencial económico para cimentar lo contrario. No podemos seguir tolerando gobiernos corruptos y vendedores de ilusiones. Es tiempo de trabajar en desterrar las estructuras de pobreza que frenan nuestras naciones. ¡Será complejo, pero podemos hacerlo!