Avatar del Montserrat Salomón

Montserrat Salomón

Tender puentes contra el populismo

POLITICAL TRIAGE

Montserrat Salomón
Montserrat Salomón
Por:

Un populista siempre busca dividir a la sociedad y mantener el poder. Con las encuestas en contra y poniendo en duda ya las elecciones mismas, Trump necesita darle un golpe al tablero de juego. Además, la publicación de sus casi inexistentes pagos de impuestos podría ser una piedra más en su zapato.

Ante esto, hay que decir que los sondeos son engañosos. En la era de las redes sociales, la población está aislada en burbujas homogéneas, por lo que cada sondeo tiene un sesgo que hace que los resultados sean mucho más imprevisibles de lo que quisiéramos admitir. Por el otro lado, el escándalo de la falta de pago de impuestos sólo repercutirá en aquellos que tienden a desfavorecer a Trump. Su base ve esta acción inmoral como una virtud añorada: es tan listo que evade impuestos.

Los números preocupan al Presidente por lo que ha recurrido a lo que hace cada vez que siente el agua al cuello: fingir ser un hombre de fe para fortalecer su base aglutinando grupos conservadores evangélicos y católicos. Posar con una Biblia y satanizar al enemigo. Artimañas que hay que tener muchas ganas de creer para aceptarlas.

En este momento crucial hay que sumar la muerte de la jueza de la Suprema Corte, Ruth Bader Ginsburg, reconocida por su lucha por la igualdad de género, los derechos reproductivos de las mujeres y convencida liberal progresista. Trump se ha apresurado para nominar a Amy Coney Barrett, una mujer reconocida por su capacidad profesional y una católica convencida de corte conservador. Aunque llenar la vacante en la Corte Suprema con prisas me parece incorrecto, en estos días los portales de noticias se han saturado de opiniones radicalizadas que contraponen a la nominada de Trump con la fallecida Ginsburg como si fueran agua y aceite y esto no creo que sea el caso, además de que suma a la causa del populismo.

En un afán por buscar conciliación y no más división, tenemos que ver esta nominación como un rarísimo e involuntario acierto de Trump. Barrett es conservadora, nadie duda de eso, pero también es una mujer que defiende algunas banderas feministas por las que luchó por tantas décadas Ruth Ginsburg.

A ella debe la apertura a las mujeres en los estudios y en el ámbito laboral. Barrett defiende la equidad en las labores del hogar y en la crianza de los hijos y sería injusto etiquetarla como una mujer que no apoyaría estos derechos y libertades que tanto ha costado ganar en la sociedad. Ella ha sabido equilibrar su vida familiar con una exitosísima vida laboral, por lo que es de esperarse que esté consciente de las desventajas y desigualdades que sufren las mujeres y ayude a mitigarlas. Si queremos que el populismo que nos divide muera, tenemos que tender puentes y evitar radicalizarnos.