Montserrat Salomón

Trump, el traidor

POLITICAL TRIAGE

Montserrat Salomón*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Montserrat Salomón
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Montserrat Salomón

Las audiencias en el Congreso para analizar el asalto al Capitolio han sido catastróficas para el expresidente Donald Trump. Uno a uno han desfilado testigos que retratan la brutalidad y la violencia de ese día, así como la planeación en los días previos de una estrategia cuidadosa para armar la mentira del robo de las elecciones y generar en sus seguidores la necesidad de “defender” a su presidente. Todo bajo el conocimiento de Trump.

Con montajes televisivos dignos del Oscar, el drama que ha llenado las pantallas del mundo ha sido vetado de la cadena que más hizo por armar y diseminar la mentira del fraude electoral: Fox News. Con esto, se mantiene “a salvo” a la base de Trump, que no tendrá que observar cómo altos funcionarios de su administración dicen, ahora sí, que nunca hubo fraude, que se lo dijeron al presidente y que él, sabiendo esto, siguió con esa retórica arengándolos para marchar y defender su supuesto triunfo, orquestando lo que se ha descrito como un intento de golpe de Estado. El papel de esta cadena de noticias no debería pasarse por alto. La manipulación de las masas costó casi una decena de vidas y ellos jugaron un papel central en esto.

William Barr, Ivanka Trump, Jared Kushner y Sean Hannity, uno a uno han declarado que le pidieron a Trump detener a su gente. Mas uno a uno se negaron en reiteradas ocasiones a reconocer la victoria de Biden en su momento; guardaron un criminal silencio hasta el día en el que corrió la sangre en el Capitolio. Ahora se desmarcan de Trump. Tarde, demasiado tarde.

Ahora sabemos que ese mismo día, en el mitin previo al asalto, Trump sabía que la gente estaba armada y violenta. Él mismo pidió que se quitaran los detectores de metales para que pudieran pasar sus armas y de ahí marcharan al Capitolio. Conscientemente los arengó y mandó armados a enfrentar a los elementos de seguridad, mismos que estaban al mínimo por sus mismas órdenes presidenciales. Sabía también que la turba buscaba a Mike Pence para colgarlo; “se lo merece”, fueron sus palabras.

Lejos de si la democracia estadounidense estuvo realmente en peligro ese día, es cierto que la gente ahí reunida intentó violentamente retener el poder para Trump. Esto es un intento de sedición. Una insurrección violenta que no puede dejarse pasar. Es hora de que actúe la justicia de forma ejemplar. Esperemos que estos hallazgos sean remitidos a la fiscalía y que el presidente tenga que responder por los muertos y la sangre que corrió ese día.

Trump nunca demostró respeto por las instituciones. Fue un autócrata que hizo su camino por medio de la confrontación y la mentira. Esperemos tomar ejemplo y pensar a quién otorgamos el poder de gobernar y de manipular la información. Puede costarnos caro no hacerlo.