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Obdulio ÁvilaLa Razón de México
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La diputada Dolores Padierna se quejó ante el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) por expresiones y mensajes de Alejandro Rojas Díaz Durán vertidas en diversas publicaciones y medios digitales. Lo que ocasionó que la Comisión Permanente de Asociaciones Políticas del IECM ordenara al señor Rojas abstenerse de realizar manifestaciones, expresiones o difusión de mensajes o imágenes en cualquier medio de comunicación en la que se refiera a la diputada con algún vínculo o subordinación con su cónyuge (el señor René Bejarano).

La comisión señalada sesionó hace más de 10 días y no existe en la página del IECM ninguna información sobre esa sesión. Es lamentable que buscar y conocer oportunamente qué resuelve y cómo resuelve no esté públicamente disponible.

Tampoco la cuenta oficial de Twitter del IECM registra noticia alguna sobre la sesión que ordenó al señor Rojas abstenerse de manifestaciones contra la diputada Padierna, que pudieran constituir violencia política en razón de género; no obstante que durante la semana pasada, esa red social promovió constantemente la presentación del Manual sobre Violencia Política en Razón de Género y el curso Autoformación sobre campañas electorales con perspectiva de género. Asimismo, el consejero Ernesto Ramos Mega posteó y lo retuiteó el IECM, sobre el inicio de una investigación por el presunto condicionamiento de vacunas por votos en Miguel Hidalgo.

Es oportuno mencionar que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación —últimamente cuestionado por sus decisiones— es más activo y transparente en promover resoluciones y posturas de sus magistrados. Mala nota para una institución que se precia de ser uno de los mejores órganos electorales en entidades federativas.

Lo resuelto, aunque no es definitivo porque habrá de determinarse en el tribunal, es importante jurídica y políticamente. Lo es para abogados y especialistas en materia electoral, porque implica el tratamiento jurídico que se da al uso de redes sociales durante el proceso de designación de candidaturas por los partidos políticos, y la utilización de la figura de violencia política contra las mujeres en razón de género.

Conforme a la información pública disponible en medios, la consejera Erika Estrada Ruiz consideró que las manifestaciones de Alejandro Rojas no aluden a una situación de subordinación de Padierna, sino que son cuestionamientos a una actuación en el ejercicio de un cargo. Sin embargo, la postura mayoritaria de los consejeros fue otra.

La autoridad debe fundar y motivar sus decisiones, pero, además, es necesario que votos y posturas sean públicos, no sólo de forma parcial, sino completamente. Eso permite evaluar interpretaciones, argumentos y también sesgos.

El asunto Padierna-Rojas es un asunto de Morena, trasladado a la contienda jurídico-electoral; pero también político, porque está inserto dentro de la disputa por la candidatura presidencial entre Claudia Sheinbaum y Ricardo Monreal. Y el regreso de la dupla Bejarano-Padierna por posiciones clave en la ciudad para reforzar aspiraciones de la Jefa de Gobierno.