De frontera sur abierta, a cierre total

Declara OMS pandemia el coronavirus
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La estrategia migratoria puesta en marcha por el Presidente Andrés Manuel López Obrador dio un giro y después de que le abrió la frontera sur a migrantes procedentes de Centroamérica, rumbo al “sueño americano”, a los que ofreció que serían muy bien recibidos en México, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, advirtió que “el Gobierno de México no quiere que atraviesen su territorio para llegar a Estados Unidos”.

Aunado a ello, miles de efectivos de la Guardia Nacional, creada para enfrentar la alarmante inseguridad y violencia que se registra en el país, fueron movilizados a Chiapas, en la frontera sur con Guatemala, para a toda costa impedirles el paso, como lo exigió el presidente Donald Trump, bajo amenaza de imponer aranceles a los productos mexicanos que su país importe.

DE ESTO Y DE AQUELLO…

A la negativa del Gobierno mexicano de permitir la entrada a más migrantes centroamericanos y de otros países, decidida por el gobierno lopezobradorista, sigue el cumplimiento del compromiso de que los miles de ellos que han solicitado asilo en Estados Unidos deberán permanecer, como ya muchos lo hacen, en ciudades fronterizas como Tijuana y Ciudad Juárez, con la obligación de brindarles ayuda humanitaria.

Eso ha originado graves problemas para las autoridades de ambos municipios, por los precarios presupuestos de que disponen para atenderlos y que permanecen hacinados desde hace varios meses en casas de campaña, sin que sus solicitudes al gobierno de la Unión Americana les hayan sido resueltas, lo que puede prolongarse por varios años.

Lo peor es que por el acuerdo aceptado por México, a cambio de que el gobierno del presidente Trump no aplicara aranceles a productos de nuestro país, tendrá todavía que recibir a miles más que EU deportará en las próximas semanas y que deberán permanecer por tiempo indefinido en territorio nacional, no solamente en ciudades fronterizas, lo que abarcará a otras entidades del resto de la república, e incluso la CDMX.

La designación de Omar Javier García Harfuch como nuevo titular de la Policía de Investigación de la capital de la república, anunciada por la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, es un acierto ante los no pocos desaciertos que ha tenido a lo largo de su gestión, sobre todo en un área tan delicada como es la seguridad, ante la ola de violencia que azota en las 16 alcaldías, en algunas de las cuales se registran asesinatos de estudiantes de universidades privadas.

El nuevo funcionario llega a esa encomienda con un bagaje de experiencia y capacidad sobradamente demostradas a lo largo de su trayectoria y en un momento en el que urge poner un alto a los multiplicados índices de criminalidad que han generalizado por igual indignación y temor ciudadanos.