La 4T posee un amplio catálogo de herencias perversas, tiraderos por doquier, en seguridad, en programas sociales, en burocracia, huachicol de gasolinas, de medicinas, en obras de infraestructura; sin embargo, el flujo de migrantes centroamericanos y más a México para llegar a Estados Unidos es fenómeno económico, social y cultural sin endoso al neoliberalismo ido.
O sí, porque entre las causas estructurales de la miseria en Centroamérica y la toma por asalto de la región a manos del crimen organizado, y su consecuente violencia, cualquier adoctrinado de la 4T dirá que los polvos de hoy provienen de aquellos lodos.
Como sea, México enfrenta una crisis migratoria inédita; fugas de cubanos, africanos y hondureños de estaciones de control migratorio en Chiapas son constante y la saturación de los albergues en el norte, una pesadilla binacional sin pausa. Alimento político para la campaña de Trump rumbo a su reelección en 2020.
El Presidente López Obrador ha insistido con argumentos ideológicos en que el único freno posible para la migración de mexicanos a Estados Unidos y de centroamericanos, caribeños y transcontinentales al país como ruta de acceso al sueño estadounidense será la construcción de oportunidades de trabajo, salud y seguridad en la región sur; hacer allá y aquí que las migraciones sean una elección y no la expulsión fáctica ante la desesperanza y miseria.
El próximo lunes se dará el primer paso concreto en este sentido; el canciller Marcelo Ebrard adelantó que de manera simultánea aquí, en Guatemala, El Salvador y Honduras será presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) el Plan de Desarrollo Integral Sur de México-Centroamérica, mismo que será compartido con Estados Unidos para buscar eso que en discursos y arengas la 4T propone como solución a un fenómeno añejo, pero agravado de manera singular en los últimos seis meses.
El Plan se basa en 30 recomendaciones para acelerar el crecimiento económico de esas naciones y mejorar su distribución de ingresos, oportunidades de desarrollo, acceso a salud y educación para fortalecer el arraigo y, reiteró, eliminar la necesidad de que emigren a otros países.
A reserva del anuncio formal, la iniciativa mexicana abarca los mínimos de la lógica económica. Falta ver con cuánto dinero y de dónde saldrán los fondos para impactar, realmente, en las causas de esta nueva pandemia social.
CDMX, la región más opaca (del aire). Malas condiciones del aire en la Ciudad de México y pésima comunicación del gobierno capitalino. Ante la emergencia por incendios forestales y altas temperaturas, el gobierno de Claudia Sheinbaum quedó rebasado por su descoordinación operativa. Titubeantes medidas, inconexas, dicen que sí emitieron alertas a la salud el fin de semana, pero nadie se enteró; la SEP suspendió actividades físicas, pero el paseo ciclista del domingo se mantuvo. Ocurrencias, evasivas, amnesia selectiva y retórica que huye mirando a lo que viene. Si la opacidad lo permite.

El problema no son los ciudadanos

